miércoles, 15 de mayo de 2024

MARIANA-

    La únca luz que muchos ven en esta carretera es la que tenemos en nuestras torretas, después de teñirse de rojo se tiñe con nuestras señales de emergencia. Azul y rojo que le dan un marco más tétrico al punto donde una vida se extinguió. 

....-Buenas noches muchachos....-
-buenas noches capitán-
-¿que tenemos?....-
-Otra volcadura... al parecer chocaron de frente y luego uno de los coches se volcó...-
-¿cuántos heridos esta vez?....-
-lo siento capitán... todos fallecieron...necesitamos que de su autorización para proceder... -
-haré mi revisión de rutina después de eso empiecen a cortar los vehículos... hay que apurarnos creo que va a llover de nuevo....-

   Tristemente esta es una charla frecuente entre mi personal y yo, somos quienes atendemos emergencias, bueno, tristemente a veces solo venimos aquí a recoger cuerpos, y esta noche no es la excepción: dos vehículos despedazados fueron los protagonistas del macabro festín de la muerte, ahora solo son montones de metal de lo que en algún momento fue parte de la vida de alguien. A pesar de ver estas escenas tan seguido, como policías nunca nos acostumbramos.
 Me asomo al primer vehículo y dirijo la diminuta luz de mi linterna al interior, solo veo el rostro ensangrentado del conductor, sus vértebras asoman de su cuello roto por el impacto, al lado de él yace quien creo que era su esposa, ella tiene el rostro destrozado por el impacto, su boca entreabierta deja ver que sus dientes se rompieron en el accidente, la sangre que emanó de su cabello le ha teñido el cabello de rojo, uno de sus ojos pende dolorosamente se su cuenca y su mano sostiene aún parte del asiento, hizo todo cuanto pudo por aferrarse ala vida. En la parte de atrás las cosas no son menos desgarradoras: dos niños cuando menos eso es lo que me atrevo a ver, eso es lo que parece, dos diminutos cuerpecitos apilados uno sobre otro, un osito de peluche entre los vidrios y fierros retorcidos, dibujos infantiles una pequeña mochila...todo es parte de ese dantesco panorama. 

-Sáquenlos muchachos, no hay nada que hacer... con cuidado... con respeto por favor....-
-Si capitán....-

   Mientras escucho como las máquinas de rescate comienzan a trabajar, me dirijo al segundo automóvil, ese que quedó volcado, ese que me obliga a adoptar una posición de indefensión total al tener que agacharme para ver el interior... dirijo la luz y contemplo el cuerpo de un hombre de edad avanzada, tiene cristales incrustados en el rostro, y quedó perfectamente sentado pero de cabeza en el vehículo, el cinturón de seguridad hizo su función adecuada, pero en nada logró evitar su deceso. Dirijo la luz y en la parte de atrás veo un revoltijo de papeles de todos tamaños, se me hacen familiares, se parecen a los planos de la carretera que guardamos en la comandancia, en el momento en el que dirijo la luz para ver más a fondo, siento como algo se aferra a mi brazo, siento como me tocó aquel pasajero como sujeta mi brazo con fuerza...todo lo demás lo recuerdo como si hubiera sucedido hace muchos años....
Me incorporé de inmediato y pude ver como aquel pasajero de auto volcado, parpadeaba, como su mano buscaba aferrarse a la vida sujetándome ahora de la pernera del pantalón, de inmediato me volví a agachar y pude percibir que de manera casi ahogada, él se quejaba por el dolor de sus lesiones...

-¡oigan!.. ¡éste está vivo!....-

       De inmediato mis compañeros vinieron a atender mi señal de auxilio y fueron más que impecables sus maniobras, ya que en cuestión de media hora, el conductor de ese auto ya estaba afuera y comenzaban a valorarlo en la ambulancia.

El tiempo seguía pasando, la neblina se había hecho presente solo como un complemento ante la pertinaz lluvia que ya se había desatado en la zona, yo conversaba con uno de mis compañeros acerca de lo ocurrido, y de algunas cosas vanas también, esto último de cierta manera nos ayuda a no dejarnos vencer por el miedo, o por contemplar el sufrimiento ajeno. Cuando la ambulancia estaba a punto de arrancar, decidí subir y viajar rumbo al hospital con el desafortunado hombre, quien apenas se mantenía consciente, necesitaba cualquier cosa que pudiera decirme, cualquier cosa que diera un poco de luz sobre las causas del accidente, aunque recibí más de lo que habría deseado saber. 

    En el camino, parecíamos estar aislados del mundo, solo se escuchaban los pitidos intermitentes de la ambulancia, esos aparatos que resguardaban la vida de aquél hombre, escuchaba también la voz de las paramédicos tratando de mantenerlo en este mundo, sin embargo, de pronto él dejó escuchar su voz: 

-¡Deben detenerla!¡deben detenerla!¡esto... tiene que acabar!....-

    En ese momento supe que lo que tenía que decirnos era importante... 

-¿acabar qué?....-
-Mariana... deben detenerla....-
-¿Venía con usted en el auto?....-
-No... ella causó el accidente... fue ella, ella ha causado todos los accidentes de las cruces... ¡escúcheme por favor!...-
-lo escucho, tranquilícese por favor...-
-Sé que esta es mi hora... necesito decirle... yo soy el ingeniero civil que supervisó el tramo de carretera, el de las cruces hacia el poblado del Remanso...cuando estaba ahí con mis trabajadores... había una niña, ella era pobre... muy pobre... y vivía de llevarnos comida a la construcción... todos la queríamos y la respetábamos.. pero como en todo.. hay alguien mala entraña, una tarde... uno de mis trabajadores la violó... después de eso la mató... y la enterró en un paraje a la orilla de la carretera...en ese tiempo yo me quedé callado, incluso para mi mala suerte y mi maldición yo ayudé a enterrarla y guardé el secreto para que no hubiera problemas en mi obra... pero de noche se aparece... ¿ha escuchado que de noche se aparece?... -
-Si...pero eso solo es una leyenda... no es verdad...-
-Es tan real como usted y como yo... desde que fue enterrada ahí cada cierto tiempo se aparece y causa un accidente, a veces se atraviesa al paso de los coches, a veces incluso llega a entrar a la cabina de ellos, les mueve el volante a los conductores, los asusta tanto que pierden el control....deben detenerla.... ya que a mi se me ha aparecido cada cierto tiempo, pero nunca como hoy que me atreví a conducir por ese tramo... iba a entregarme...-
-Yo le recomiendo que guarde silencio... a menos que quiera decirme algo sobre su accidente...-
-No fue un accidente, cuando llegué a la recta de las cruces, ella estaba sentada en el asiento del copiloto, me miró y me dijo que mañana causará el accidente más grande que se haya visto... mucha gente morirá...después de decirme eso, el otro coche salió de la nada y se estrelló contra mi auto....Ponga atención... en mi coche hay un plano, es de color marrón, en él está señalado el punto exacto donde enterramos a la niña..si el plano se pierde nunca la encontrarán... ya que está muy escondida.... tienen que sacarla de ahí y darle cristiana sepultura... no se tarden... ahhh... ahhhh....-

   Después de eso aquel hombre murió... la ambulancia redujo la velocidad y apagó la sirena, la batalla estaba perdida. Lo pensé por un momento, y decidí comunicarme por radio al lugar del accidente....
....-Uno tango tres, a negro cinco, responda...-
-Negro cinco, a la escucha...-
-Necesito que busquen en la unidad siniestrada, la del que trasladamos al hospital... hay unos planos, recójanlos todos y llamen al forense... que traigan una unidad y me reuniré con ustedes en el punto del accidente... cambio....-
-Capitán... eso será imposible... de la nada el vehículo que menciona se incendió... no pudimos apagarlo... todo se quemó.....-

         FIN

EPÍLOGO...

   Es de mañana, seguimos buscando algún indicio entre los fierros retorcidos y quemados de aquel vehículo... mis compañeros tenían razón... no hay nada que podamos rescatar...nos quedamos inmóviles al ver un enorme tráiler que transporta combustible para aviones.. avanza a a más velocidad de la debida cuando pasa por el pueblo... mis compañeros intentamos correr al ver que comienza a zigzaguear.. escucho un estruendo y trato de correr más rápido, de salvar mi vida... en el camino veo a una niña, con la ropa llena de tierra y sangre, con la mirada desencajada, solo se queda ahí parada, solo ríe... y yo sé que ella es Mariana...-

INTERMEDIO, CUENTO CORTO.

Autor: Christian Perales. "El Comisario"

▪️Loly

  La vida de Loly nunca fue algo sencillo de vivir, él habría querido ser "El Gran Loly, el payaso de la nariz dorada', sin embargo no fue así su vida. El circo lo acogió desde su nacimiento, y eso fue lo que lo llevó a llevar una vida insignificante. 

O quizá el ver arder el remolque de sus padres con ellos dentro, fue lo que marcó algo que después se convertiría en una vida de alcoholismo, excesos y maltratos por parte de el mago Enigma, quien fuese un padrastro cruel a raíz de la muerte de los padres de Loly. 

Aún así lo intentó, intentó llevar risas y diversión a los niños de cada pueblo que visitaba. Pero era malo, la comedia no era lo suyo definitivamente y lejos de hacer reír a los niños, los hacía llorar, sus chistes eran de mal gusto y muchas veces decía groserías a lo largo de su espectáculo, groserías que le valían la rechifla del público, y muchas de las veces hasta le arrojaban cosas al escenario. 
Al final de su carrera, llegó a pararse en la pista principal del circo con una botella de licor barato en mano, haciendo señales obscenas al público y nuevamente dañando la reputación de los payasos, y así le llegó la vejez, misma que lo convirtiera en un tipo raro y solitario. 

   Andrea salió de la escuela primaria la tarde de Helloween, estaba muy entusiasmada, y no sabía si decidirse a ir a pedir dulces a las casas o acudir al circo, que por ese día había llegado al pequeño pueblo, anunciando la llegada de la mujer tortuga, el gallo de cinco patas, o la mujer traga fuegos. Y con el entusiasmo que caracteriza a la infancia, caminó para internarse al bosque que la conduciría a casa, sin darse cuenta de que detrás de un árbol, Loly la observaba con detenimiento escalofriante, ella ni siquiera se percató de la presencia del payaso que lucía deteriorado y con una mirada fría y carente de alma. 
Ella simplemente se despidió de los otros niños y siguió su camino a casa. Andrea no le temía a nada, ni siquiera a los rumores que los adultos guardaban celosamente acerca de la desaparición de muchos niños del pueblo y que a decir de las autoridades, habían aparecido algunos restos óseos al parecer llevados por la corriente del río, a cuatro kilómetros de donde Andrea se encontraba.

Tras caminar por lo menos durante diez minutos, Andrea sintió que algo estaba muy raro en el bosque, el viento movía las hojas, que se habían tornado de color marrón ante la llegada del otoño, y ella se sentía observada, por lo que detuvo su marcha un momento para mirar a su alrededor y no vio nada fuera de lo común, ni siquiera a Loly que la había seguido hasta internarse en ese páramo del bosque y que seguía mirándola con un interés escalofriante desde la espesura de los árboles.

-¿hay alguien ahí?- 

Preguntó Andrea mirando hacia la nada, más no obtuvo respuesta, solo el crujir de las hojas y ramas de los árboles y el ulular de un búho le hicieron entender que no estaba sola, así que ya con algo de miedo, siguió su camino entre la densa maleza del bosque. El frío se empezó a sentir y Andrea exhalaba vaho con cada respiración, no así Loly que continuaba siguiéndola a cada paso que daba, él parecía que simplemente no respiraba, ahora de entre sus ropas, había sacado un objeto brillante y siguió caminando detrás de Andrea, siempre escondido en el anonimato que le proveía la vegetación del lugar. 

Andrea comenzó a cantar como queriendo perder el miedo, pues ella sabía que algo la acechaba, su oído no la engañaba, y sabía que había escuchado pasos, sabía que las hojas secas habían crujido ante el caminar de alguien.

-La calabaza quiere comer,uno dos tres y sigue así, la calabaza quiere comer....-

Y entonces sucedió: de entre las sombras de los matorrales una enorme sombra se cernió sobre Andrea, su frágil cuerpo no resistió el embate y cayó al suelo raspándose las rodillas, dejando caer su lonchera y sin poder esbozar un grito tan siquiera. Y a partir de eso todo fue muy confuso, de entre la maleza saltó Loly con ese objeto brillante que resultó ser un enorme cuchillo. lo blandió muy en alto y terminó, por encajarlo en el pecho... del mago Enigma. 

Loly lo sabía, lo supo desde siempre: el mago Enigma mataba niños solo por comer sus corazones, él sabía que cada pueblo que visitaban con el circo, se llenaba de luto por la desaparición de un niño, o varios de ellos, pero esa tarde todo llegaba a su fin, Loly había seguido a Andrea para acabar con los asesinatos del mago Enigma, su padrastro. 

Andrea simplemente supo que Loly le había salvado la vida, y cuando éste le ayudó a levantarse,ella le sonrió como quien le sonríe a un amigo de toda la vida.

-Tu nariz está dorada....-
-Si nenita, soy Loly, el payaso de la nariz dorada... tataaán...oye, tienes que irte a casa, te acompañaré hasta la orilla del bosque y después tengo que irme...-

Y así lo hizo, ya más tranquila, Andrea caminó de la mano de Loly, quien le hizo una figura de jirafa con un globo, y el tiempo restante, logró hacer lo que nunca había logrado: Hacer reír a un niño.

   Al llegar cerca de su casa, Andrea soltó la mano de Loly y corrió hasta el pórtico, antes de entrar, volteó hacia el bosque para despedirse nuevamente de Loly, pero este ya no estaba.    

   Y la verdad toda esta historia no tiene nada de especial, salvo por el hecho de que Loly tenía un año de muerto... cuando se encontró con Andrea. 

Descanse en paz el gran Loly, el payaso de la nariz dorada. 

FIN

jueves, 14 de marzo de 2024

 MAGDA.

(intermedio)

Por: Christian Perales, el comisario del terror. 


-Magda, esta vez no lo vas a lograr...-

-Tú cállate nunca sabes de lo que soy capaz...-


   Y si, a mí en lo personal, ya se me había vuelto un hábito malsano, ver como a sus 89 años Magda luchaba por abrir su frasco de medicamento para la hipertensión, era una guerrera de hecho, peleando esa batalla contra el frasco...¿que clase de monstruo habrá sido capáz de diseñar esas tapas de seguridad? aquellas que los niños si logran abrir por que son curiosos y por que tienen manos sanas, pero representan un verdadero reto de varios minutos para una dama otoñal como Magda, que con su artrítis avanzada, lucha cada día por abrir ese frasco.. ¿que clase de monstruo receta algo como eso en esa presentación?


-Magda, se hace tarde preciosa...-


-Ya te dije que te calles... yo te diré cuando sea tarde ¿de acuerdo?... ¿por qué no te vas a curiosear por ahi por el patio?, ¿por qué no ves a los mariguanos de allá fuera, que bastante daño le hacen al mundo....?-


- No es así como funciona y lo sabes... te daré otros minutos, ojalá puedas abrirlo...-


   Y así es cada vez, me pongo a pasear por su sala, enciendo su televisor, que siempre está en el canal 2, pasando alguna novela, sigo caminando y riego la plantita que esta semana Magda olvidó regar, hurgo en sus fotografías, en sus momentos que quedaron inmortalizdos en una pared, camino por el resto de la casa, incluso voy a la cocina y abro su refrigerador. Para vivir sola los postres que prepara son para morirse, en pocas palabras, una delicia al paladar, tomo una natilla,que me robo del refri, tabién le robo una cuchara... ella simplemente lo logró una vez más... logró hacerme deleitar con esa natilla. Entonces vuelvo a su recamara para saber como va con su frasco de pastillas.


-Te quedaron de lujo Magda...-


-A ver si con eso te callas y yo termino de abrir este frasco...-


-¿sigues con eso?.... te juro que...si pudiera ayudarte lo haría, pero perdería mi empleo... ya lo sabes.-


-Si, sigo con esto, hace rato casi lo abría, pero entraste y me interrumpiste... ¿por qué no vas con doña Alejandra? ella la otra vez estaba preguntando por ti...hasta una vela prendió para que no te fueras a perder...-


-Ya te dije que no es así como funciona preciosa...¿sabes que te estás agotando más al tratar de abrir ese frasco?... deberías recostarte...-


-¿Y tú que dijiste?, ya se me la puso fácil ¿no?... pues te falló, voy a abrir el frasco... voy a abrir el frasco y tu te vas a ir a la...-


   Y un profundo cansancio se apoderó de Magda, con el frasco en la mano se recuesta en su cama, decide que va a dormir, que solo necesita cerrar los ojos un momento, el intentar abrir la tapa de seguridad de su frasco de pastillas acabó su energía, la hizo esforzarse en demasía... se ha quedado dormida... de repente abre los ojos y se levanta de la cama con mucho vigor, se da cuenta de que ahora sus articulaciones ya no duelen, y que esa opresión que sentía en el pecho ya no está, de hecho siente que respira mejor y su hipertensión se ha ido también. 


   Me termino la natilla, y pongo el vasito vacío en el buró, después de ello Magda me mira con cierta confusión pero también mucho alivio... después ambos contemplamos su cuerpo innerte recostado en la cama, ya sin respirar, con la serenidad de haber partido en medio de una paz y una tranquilidad insuperables.... 


-¿Así que mis dolencias se quitaron desde este momento?... mira, mis manos ya puedo moverlas bien y ya no necesito pastillas...¿por qué no me dijiste esto antes?....-


-Te resistías a escucharme Magda, y yo aprendí a hacerme de la vista gorda... ¿Sabes?, esto me era difícil cada que llegaba el momento,y por eso es que casi siempre me retiraba sin hacer mi labor, pero hoy simplemente el frasco hizo todo mi trabajo... bien, aquí en mi lista dice que te debo conducir allá arriba..¿oiste? arriba... ¿nos vamos?....-


Le tiendo mi brazo para que ella se sujete y caminamos juntos para salir de su recamara...


-Eres un muchacho gentil señor muerte....-

-Ángel de la muerte Magda... ángel de la muerte....-


FIN

domingo, 13 de agosto de 2023

NUNCA DES AVENTÓN


     "Toda carretera tiene sus retornos para quienes se equivocan de rumbo, pero hay quienes simplemente no pueden regresar de su destino final..."

-¿Usted puede decirme qué sucedió....?-

     Así comienza la conversación entre un oficial de la policía federal y yo. Y ni siquiera yo mismo sé que es lo que sucedió aquella noche. 

    Salimos del Distrito Federal con destino a la ciudad de Oaxaca, ese día, ajeno a mi costumbre que es la de llevar mi destino en mis manos, decidí que sería relajante no conducir, por lo que decidí trasladarme en autobús. Salimos de la ciudad de México a eso de las cuatro, el autobús lleno, todos con la gratificante ansiedad de unas vacaciones, después de todo, bien ganadas y yo por primera vez pasaría el día de los muertos en un Estado donde dicha celebración es emblemática. 

     Después de que aquel camión dejara atrás Puebla, y cruzara la ciudad de Tehuacán, abandonó la autopista según el itinerario trazado, yo lo pedí así, no quería el viaje directo, quise ir en uno donde el autobús pasara por los distintos pueblos, quería empaparme, llenarme de ellos, creo que si bien me doy cuenta de que aquello fue un error, me parecía encantador viajar de ese modo. Pues bien, ya entrada la noche hicimos una escala en uno de esos pueblos, que de momento no puedo recordar el nombre, muchos de nosotros, los pasajeros del autobús, aprovechamos para comprar algo para ir cenando durante el resto del trayecto, otros, fueron al baño, y quince minutos después reinició nuestra travesía.

     El camino que empezamos a recorrer era muy distinto a lo que habíamos presenciado en la autopista, éste, era un camino de solo dos carriles, con vegetación a los lados, pero definitivamente lo que alcanzábamos a ver entre aquella oscuridad, nos parecía maravilloso. Por momentos alcanzaba a escuchar lo que el operador hablaba con una persona sentada en el asiento cercano al volante, se quejaba un poco de que para ser noviembre, la lluvia no parecía darles tregua, y eso era cierto, pues durante una gran parte del viaje, una llovizna enmarcaba el camino, envolviéndolo en un velo de cierto misticismo.

-¿Y sigue lloviendo verdad....?-
-Si... ojalá y no esté así en las curvas, se pone muy feo cuando llueve...-

   He de decirles que después supe a lo que se referían cuando dijeron "las curvas", al menos a mí nunca me había tocado estar en un camino como ese, era un poco angustiante el solo hecho de ver como el pesado autobús, salía de una curva pronunciada para de inmediato, entrar a otra, en dirección opuesta a la anterior, además de que a los lados de aquella vía solo había dos opciones: El bordo del cerro del lado derecho, que por cierto, por tramos se veía la cantidad de deslaves que sucedían constantemente, y del otro lado, a la izquierda todo era un barranco, barranco al que por cierto no se le veía el fondo, y me puse atento al momento en que las luces iluminaban un poco la carretera, solo para tener una idea de en dónde estábamos, y más o menos cuánto tenía el barranco de profundidad, y lo cierto es que al menos eran cincuenta metros, definitivamente alguien que cayera en él, hallaría la muerte en aquella tumba de roca, y el verdor de los árboles de la zona; sobra decir que pasábamos a escasos centímetros del bordo que delimitaba el cerro, y en algún momento cuando pasamos al lado de un autobús que venía en sentido opuesto, pude notar que éste lo hacía a escasos centímetros de la barrera de contención, cuando la había, pues en ciertos tramos había sido arrancada, seguramente por un automóvil que a final de cuentas acabó seguramente en el fondo del barranco. En fin, por un momento me reprendí a mi mismo, reprochándome por pensar demasiado, cuando todos a bordo del autobús viajaban en la mayor relajación, la mayoría -si no es que todos- se habían quedado dormidos.

       Me estaba impacientando un poco por la cantidad de horas que llevaba en ese asiento, miré mi reloj y marcaba las doce, me recargué en la ventanilla, con la intención de entregarme al sueño como los otros pasajeros, pero algo me sobresaltó y llamó poderosamente mi atención. El camión comenzó a disminuir la velocidad, hasta detenerse con el característico ruido que hace todo autobús al frenar, levanté un poco la mirada por la mera curiosidad de ver la razón por la cual nos habíamos detenido, sobre todo porque estábamos en medio de la nada. Y fue cuando aquella mujer se subió, era una mujer de piel tan blanca que parecía que una misteriosa luz le iluminaba el rostro, su vestido impecablemente blanco, llegaba hasta el suelo, cubriendo sus pies... o al menos es lo que pensé al principio, pero podría jurar que no tenía pies, que simplemente el vestido cubría no sus pasos si no el hecho de que quizás flotaba en el aire. Después de que ella abordó el autobús, éste arrancó de nuevo, en ese momento sentí una especie de escalofrío recorrer mi espalda y aún cuando los lugares que recorríamos eran de clima cálido, se sentía frío, no era normal, el frío había comenzado solo hacía unos instantes, mejor dicho; en el momento en que ella subió al camión. Algunos pasajeros se despertaron en el momento en el que ella abordó, como si algo los hubiera sobresaltado también, e incluso podía escuchar su inconformidad.

-¿Por qué la subió....?.... ¿No se supone que no podían hacer paradas aquí?...-

   El conductor del autobús alcanzó a escuchar parte de las inconformidades... y trató de justificarse.

-Disculpen... ahorita llegamos.-

    Pese a la inconformidad de los pasajeros, no falta quien se compadece de quien está en desventaja, así que una señora que venía en el par de asientos al lado del mío, puso a su hijo en sus piernas para que aquella mujer se sentara en el lugar vacío, justo al lado de la ventana, por cierto que ella no habló para nada al momento de ocupar el asiento, simplemente le agradeció con la mirada. Continuamos con nuestro camino y yo desde ese momento ya no podía estar en calma, de verdad me inquietaba la súbita aparición en medio de la carretera de aquella mujer, y de verdad que era un poco perturbador su semblante, tenía una mirada muy triste, y pese a que el autobús tenía algo de iluminación, no podían verse con claridad sus ojos, parecía que estuvieran vacíos y sin alma. Afuera continuaba lloviendo y los rayos se hicieron presentes, mi inquietud se transformó en miedo, definitivamente aquella mujer me lo inspiraba, y las cosas empeoraron cuando al pasar de largo frente a un pueblo, volvimos a internarnos en despoblado, donde ahora la lluvia era más intensa y los relámpagos se hicieron presentes.

    Decidí que no me quedaría en ese autobús, que en el siguiente pueblo me bajaría, pero por el momento decidí no quitarle la vista de encima a esa mujer, y en una de esas, me aterró ver que cuando un rayo iluminó el ambiente, el contraste de su reflejo en la ventanilla del autobús hizo que se dibujara ella, pero transparente y por un instante su reflejo fue el de una calavera. Eso era todo, me levanté para pedirle al conductor que me bajara ahí mismo, pero cuando pretendía levantarme del asiento, sucedió lo que por unos momentos ya me temía. En medio de un estruendo, el autobús perdió el camino volcándose, e iniciando una serie de vueltas sobre el toldo y el costado. Una vuelta, y otra... y yo en la conmoción, podía ver como los cuerpos de los pasajeros golpeaban contra los componentes del autobús, algunos trataban de aferrarse para evitar golpearse, pero era inútil, sus cuerpos se destrozaban al golpearse una y otra vez contra todo, algunos de ellos salían por las ventanas, y por momentos podía notar el justo momento en el que perdían la vida. Cuando finalmente se detuvo quedando con las llantas hacia arriba, y el rostro de uno de los pasajeros quedó frente al mío, con los ojos abiertos, pero mirando hacia la nada, su boca entreabierta enseñaba lo que quedaba de sus dientes, su expresión de dolor, denotaba el sufrimiento por el que había pasado en sus últimos segundos de vida, yo sentía que estaba en medio de una pesadilla surrealista, el dolor se hizo presente, pero al menos estaba con vida... de pronto escuchaba los lamentos de los demás pasajeros, pude ver también como el conductor del autobús estaba muy dañado, anclado aún al asiento del camión por el cinturón de seguridad, en cuanto vi que era posible acceder a una de las ventanillas para escapar de los metales retorcidos... me arrastré hacia ella, y logré salir, al hacerlo... pude ver a aquella mujer, parada ante los restos del autobús, intacta, sin un rasguño, incluso su ropa estaba tan blanca y limpia como en el momento en el que abordó.
No pude más, presa del pánico, con la nariz y la boca sangrando y sintiendo el dolor punzante en todo el cuerpo, solo atiné a hilar unas palabras, estaba realmente enojado, y sentí que ella había tenido algo... o mucho que ver en nuestro accidente, así que se lo manifesté en una pregunta poco clara... pero ella la entendió a la perfección:

-¿Quién eres?...-
-Shhhh... a mí no me culpes... solo hago lo que me toca hacer. El chofer no debió invitarme a subir en primer lugar, tranquilo, este no es tu momento aún... pero definitivamente nos veremos después...-

     Cerré los ojos por un instante, tratando de mitigar el dolor y en el momento en que los abrí, esta mujer ya no estaba. Después de eso solo esperé, no sé cuánto tiempo... hasta que llegaron ustedes. Cuando escuché las sirenas de su unidades volví a despertar.

    El oficial estaba más que sorprendido, pero pareciera que tienen un protocolo, en el que deben reaccionar con incredulidad ante los hechos como ese, simplemente me acompañó hasta el momento en el que me subieron a la ambulancia, ahora sé que soy el único sobreviviente del choque, todos los demás pasajeros murieron, 30 víctimas en total. Ahora en la ambulancia me estabilizan y por lo que les escucho hablar a los paramédicos estaré bien, trato de descansar hasta que siento como aquella ambulancia se detiene en medio de la nada en un tramo del camino que ahora conozco demasiado bien... y me aterro cuando escucho decir al chofer de la ambulancia:

-¿Ya viste a esa señora de blanco? hay que darle un aventón.

FIN.

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Derechos reservados 
Agosto 2015



martes, 1 de agosto de 2023

LAS CRUCES


     Como operadores de grúa nos vemos de frente, cara a cara con la tragedia, con la desgracia humana, esta no es una grúa ordinaria, es de las que atienden accidentes de carretera, nos ha tocado ver de todo, somos como quien dice: los que limpian después de que la muerte y la desgracia han organizado su fiesta macabra.

     Me quedó muy grabado en la mente, en la memoria la imagen de aquella noche de octubre en la que acudimos a un servicio, en un tramo de carretera conocido como las cruces. Ya imaginarán por qué le dicen de esa manera: es un tramo que parece seguro, de no ser por tratarse de una recta con barrancos que se intercalan a los lados del camino, el cual está coronado por una cantidad impresionante de cruces de todos tamaños, algunas formando verdaderos mausoleos y otras muy humildes, pero todas simplemente señalan el sitio, donde una vida se extinguió.

   Por la noche las cosas empeoran en el tramo de las cruces, por que el clima semitropical del día, y el frío en la noche, hacen que se forme una densa niebla, niebla que parece devorarlo todo, sin dar tregua a la más mínima visión del camino. Todo parece haber muerto en esa zona, los árboles que encuentran algún pequeño remanso de suelo donde crecer, parecen estar dormidos, pues no generan el más mínimo movimiento de sus ramas y hojas, el viento en ese lugar ulula de una manera casi lastimera, y ocasionalmente se llega a perder la señal de los teléfonos celulares, el sistema GPS, e incluso nuestras comunicaciones de radiofrecuencia, se han visto afectadas; es por mucho, el tramo de carretera más feo que he conocido hasta ahora.

     Estábamos mi compañero y yo, terminando de cenar cuando la voz implacable de la operadora de la policía nos convocó a entrar en acción: -12-20....12-20 responda...- -aquí 12-20, ¿Cuál es la situación?- -tenemos un accidente en el kilómetro 234+500 muchachos, se requiere una grúa plataforma "C" y grúa de arrastre táctico- -tenemos la de arrastre táctico y dollyes, nuestra plataforma c está descompuesta... cambio- -está bien muchachos, por favor acudan...- -¿cuántos vehículos se involucraron?- -Solo uno, camioneta Ford Explorer, los peritos ya retiraron los cuerpos, cambio- -está bien, vamos para allá, calculo que llegaremos a las 2:15 am- -está bien 12-20, quedo al pendiente. cambio y fuera-...-Mhhh, es en las cruces- murmuró mi compañero mientras observaba el mapa que pendía de la pared de la estación 

     Nos pusimos los impermeables y bien cubiertos para resistir el frío salimos para el lugar del accidente, mi compañero habría manejado por espacio de media hora, cuando empezamos a ver las señales características e inequívocas de que estábamos llegando a esa zona tan siniestra de la carretera, como en otros accidentes, nos aguardaba una patrulla de caminos, y ya todas la señales de que ahí, había vuelto a suceder una tragedia, la baya de contención arrancada de un golpe, marcas en los árboles que impactó la Explorer antes de caer al barranco, las marcas de frenado que el conductor dejó en un intento desesperado de no caer al barranco... medité un momento en como sería la forma más rápida de sacar esa camioneta del precipicio, cuando a lo lejos, las palabras del diálogo entre mi compañero y los oficiales se iban incrustando en mi oído.

-No se salvó nadie...toda la familia quedó ahí... ya averiguamos algo, no eran de aquí, venían del distrito-

-hay que sacarla ya...-

     Comenzamos las maniobras, en cuestión de minutos ya habíamos despejado lo suficiente como para enfilar la grúa y acercar el gancho a la inexorable barranca, si bien, las luces de la grúa eran poderosas, la profundidad del abismo no nos permitía ver absolutamente nada, con la pura mirada, presos del silencio que acompañaba cada uno de nuestros rescates, mi compañero me dio a entender que yo, debía bajar al fondo y colocar el gancho en alguna parte firme de lo que quedara de ese montón de fierros que alguna vez fueron una camioneta.

Me sujeté del gancho para ir descendiendo a medida de que el cable de acero se fuera desenredando del carrete de la grúa. Habré tardado entre diez y quince minutos en llegar al fondo de aquel barranco y lo que encontré al llegar, era lúgubre y perturbador como de costumbre, como lo es cada rescate, el vehículo estaba irreconocible, fragmentos de este estaban esparcidos por varios metros cerca de la unidad, el impacto había sido tan fuerte que incluso una de las llantas se había zafado de tajo, estaba a algunos metros junto con la parte de la suspensión que alguna vez la sostuvo en su lugar.

     Dirigí la luz de la diminuta lámpara hacia los restos de metal, como queriendo orientarme para colocar el gancho, más lo que vi, fue un cuadro algo perturbador, a la camioneta le quedaban algunos vidrios intactos, y estos se encontraban manchados de sangre, incluso del lado del conductor pero en la parte de atrás pude observar una huella de una mano ensangrentada en el vidrío, -es muy pequeña para ser de un adulto- pensé, pero en el fondo sabía por que, esa huella era tan pequeña. Como marcaba nuestro protocolo, procedí a buscar la forma de desconectar el acumulador, levanté el cofre y este se abrió por un lado con relativa facilidad, prácticamente, ya estaba desprendido. Estaba aflojando las terminales, cuando sucedió: pude jurar que por un momento escuché el llanto de un niño, estaba muy débil, casi apagado, pero estoy seguro de lo que escuché.

Los nervios se me empezaron a crispar, el solo hecho de estar ahí, cerca de una tumba con ruedas, me hacía sentir mucha angustia, angustia que no había sentido en ninguno de mis rescates anteriores. 

     Después con cuidado me cercioré que no se estuviera derramando la gasolina, y metí la llanta y todos los restos que pude por el vidrio roto de la cajuela, era necesario engancharla sólidamente por lo que me asomé debajo del chasis para buscar el mejor sitio para enganchar, fue entonces cuando volví a escuchar ese llanto apagado, agucé el oído para captar a mayor distancia: se volvió a escuchar el llanto, pero esta vez fue más entendible -¿papi?..¿papi?.- era la voz de una niña la que escuchaba, envuelta en sollozos... me estremecí, quería más que nunca salir de ese barranco, así que haciendo uso de todas mis fuerzas de flaqueza, me acosté bajo el chasis de la unidad para colocar el gancho... -¿papi...?- volví a escuchar esa pregunta con voz de niña que hacía que el pánico se apoderara cada vez más de mi. No se como lo hice, con la diminuta linterna entre los dientes fui rodeando con el cable una parte firme de entre los hierros retorcidos, pero finalmente la camioneta estaba bien enganchada, para que la pudieran subir, era hora de salir de debajo del chasis. En el momento que quise incorporarme... ahí, ante mi estaba sentada una niña, su mirada era de profundo dolor, su piel era pálida, y las lágrimas rodaban por sus mejillas, su vestido estaba cubierto de tierra y sangre. -por favor... no te la lleves... mi papi está adentro...- fue todo lo que alcancé a escuchar, el miedo se había apoderado de mi, quise gritar pero mi voz no salía, finalmente lo único que alcancé a hacer fue silbar, y a los pocos segundos, pude sentir como el cable comenzaba a desplazarse, a medida de que el carrete de la grúa lo iba enredando. -por favor no te la lleves... mi papi sigue adentro...-No me atreví a voltear a verla de nuevo, sabía que no lo estaba imaginando. Yo estaba aterrado, salí corriendo del barranco, tanto como me era posible, llegué antes de que la grúa terminara de sacar la camioneta de barranco. 

     Nuestra labor estaba llegando casi a su fin ya estaba la Explorer en la superficie, el oficial, mi compañero y yo, en silencio como de costumbre, yo veía hacia abajo como queriendo buscar una explicación a lo que había vivido allá abajo...-estás muy pálido, ¿te sientes bien?- preguntó mi compañero -si, más o menos, es que hace frío- -ok, ya nos vamos, nada más deja lleno el inventario- Comenzaron a hacer los papeles, mi compañero y el oficial, entre su plática alcancé a escuchar algo que dijo el oficial, que llamó mi atención -Si, la niña se llevó la peor parte... salió por la ventana... pobre, ella quedó tendida arriba, en el pavimento...- no dije nada más, subí a la grúa en un estado en el que no tenía conciencia de mi entorno, pensando en la niña que había visto allá abajo, entre las sombras.

      Todavía tenemos esa camioneta aquí en el depósito, nadie la reclamó, nadie quedó vivo para hacerlo, me he ido acostumbrando, no tiene acumulador, pero a veces puedo jurar que veo encenderse la luz del interior, a veces escucho quejarse a alguien, más ya no se si viene de la camioneta o de los otros veinte coches accidentados que se guardan aquí... lo cierto es que muchas veces veo a esa niña que entre su llanto me dice -por favor no te la lleves... mi papi sigue adentro...-



Christian Perales

#ElComisariodelterror

@Cuentos de terror para antes de ir a dormir

Derechos reservados

México 2014

jueves, 6 de julio de 2023

JUEGOS DELMÁS ALLÁ

   Jugar con la tabla ouija es de por sí una mala idea, pero jugarla en un panteón y de noche, creo que esa es una de las peores ideas que puede haber. No sé por que la gente se empecina en hacerlo, lo cierto es que esta tabla sí tiene la capacidad de abrir portales hacia el mundo de los muertos, o incluso de trazar una línea directa con el mismísimo infierno.

   Y sin embargo una noche de octubre ahí estábamos, a las tres de la madrugada aproximadamente, con unos amigos de los que no sabría decirles si podría confiar, ya que en esa noche fue precisamente cuando los conocí, y la verdad no me habría acercado de no sentir que eran buenas personas, además ellos me llamaron ya que faltaba uno más para poder jugar con la tabla ouija, ya saben, esa regla que dice que no deben jugar un número par de jugadores, pero a partir de que me llamaron seríamos cinco y no cuatro.

   La primera que puso sus manos en el señalador de la tabla, fue Mariana, y al parecer la tabla se sintió en conexión con ella, ya que se movió de inmediato para responder sus preguntas. 

-¿Eres un espíritu?....-
-Si-
 contestó la tabla, la verdad esa era una pregunta muy tonta, pero era un buen comienzo, una vez más el portal entre el mundo de los vivos y el de los muertos se había abierto. Los minutos pasaban y a cada instante el aire se llenaba más y mas de energías, muchos espíritus fueron llamados, pero al ser yo quien tenía mas experiencia con la tabla, me encargué de que mis nuevos amigos no fueran a invocar a algún demonio. Carlos le preguntó a la tabla si se casaría con Mónica, a lo que la respuesta fue sí, mientras que Ana le preguntó si su ex novio ya tenía pareja de nuevo. 

   La verdad me entusiasmé, esa era una noche como pocas, oscuridad total, apenas rota de vez en cuando por la luz de la luna que a veces las nubes permitía salir, pero casi en todo momento la cubrían, el ulular lastimero típico de los árboles que moran en el cementerio, el aullido de los perros, que realmente son quienes presienten la presencia no solo de los espíritus y ánimas, si no de la muerte misma, el croar de las ranas y el olor del incienso y las velas negras que llevaron mis amigos esa noche, con el fin de completar el ritual. Así que sin darme cuenta hice lo que no debí hacer: tomé el señalador de la ouija y comenzó a moverse entre mis manos... de pronto vi, como en los rostros de todos se esfumaba la sonrisa y Mónica, un poco intrigada comenzó a preguntar:

-¿Eres un espíritu?...-
-No-
-¿Eres un demonio?....-
-Si-
-¿lle... llevas mucho tiempo aquí?..-
-2-
-¿Dos días?....-
-No-
-¿Dos?... ¿dos horas?...-
-Si-
En ese momento todos se quedaron en silencio... hasta que finalmente Mónica se alteró demasiado...

-¡Hay que irnos!... esto ya no es normal...-

   Y en ese momento todo quedó claro para mí, no debí responderles, ya que aunque estuve ahí desde que ellos me llamaron usando la ouija, yo era invisible, y ellos hasta ese momento no se habían dado cuenta de que de vez en vez, era yo quien respondía una que otra pregunta, pero el haber movido el cursor, siendo invisible al ojo humano, hizo que pareciera que se movía solo, sin que nadie lo tocara. Naturalmente ellos salieron corriendo y no pararon de correr hasta que llegaron a su auto, los vi subir y salir del panteón, yo me quedé recargado en una tumba... Que mal que no quisieron ser mis amigos ya que ahora tendré que reclamar sus almas, pues me dejaron vagando en el mundo de los vivos, y tan solo por que olvidaron que no deben salir corriendo si se asustan, y sobre todo siempre deben decir adios con el señalador de la ouija, si no el portal se queda abierto... la verdad fue divertido jugar con ellos... pero tentaron fuerzas que no conocen, y ahora me tendrán a mí un largo tiempo, tratando de ganar sus almas. 

                                            FIN

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Derechos reservados 
Julio 2020



lunes, 3 de julio de 2023

NOCHE OSCURA

(Basada en hechos reales)

  A veces las noches serenas son las que pueden tornarse más difíciles de vivir, ya que al menos, cuando estás preparado para que sucedan cosas, nada te toma por sorpresa, pero cuando dabas por hecho que nada pasaría, encontrarse con un fenómeno paranormal en tu propia casa, es por de más aterrador. 

   A las tres de la madrugada, sentí como Katy me movía un poco alarmada tratando de despertarme, no tengo idea de cuanto tiempo llevaba intentando sacarme del letargo ya que mi sueño en ese momento era profundo; en la víspera había trabajado más de lo normal.

-Amor: despierta... por favor, despierta...-

 Y no fue ella quien lograra despertarme, sino que entre sueños alcancé a escuchar un ruido que parecía provenir de nuestra cochera, como si alguien hubiese entrado a la casa y tratase de llevarse algo. Para ese momento los segundos se hicieron eternos, aguzando el oído para tratar de escuchar mejor. 

-Katy, por favor, quédate aquí y si en cinco minutos no regreso, llama a la policía... enciérrate bien....-
-No mi amor, no salgas, no vayas ¡por favor no vayas!-
-Tranquila, no pasará nada, pero no puedo permitir que llegue hasta aquÍ, cierra bien cuando salga...-

Una casa pequeña, se hace enorme cuando caminas en la oscuridad hacia lo incierto ¿qué les puedo decir de estas casas? Un fraccionamiento verdaderamente barato, para ser de casas de más de tres habitaciones, construidas con un buen nivel de arquitectura, en los terrenos que nadie quiso, y por supuesto las casas que solamente siendo baratas pudieron ser vendidas por estar tan cerca del panteón municipal, de un lado y por estar tan cerca de un bosque y terrenos de siembra por el otro, quizá el panteón sea el menor de los problemas, pero el bosque es algo serio. 



Quizá es uno de los pocos bosques no construidos por la mano del hombre que quedan en la ciudad de México, y al estar enclavado en una comunidad ejidal, no es común que vengan muchas personas, por lo que se rumorea que suceden cosas, se ven sombras de repente, también se dice que hay personas que vienen exclusivamente a suicidarse, pero la realidad es que los cuerpos de los suicidas nunca son encontrados. 

   A medida que caminaba hacia la cochera, las sombras en el interior de la casa se veían más grandes, más imponentes, pasé por la sala y al mirar a través de la ventana, me di cuenta de que en la casa de mi vecino Erik, todas las luces se encontraban encendidas, y eso no era normal, ya que desde la muerte de su esposa e hijo de solo tres años, su casa siempre estaba sumergida en las tinieblas, como si él deseara mantener la oscuridad como compañera de sus noches. Seguí caminando lentamente hasta la cochera, ahí pude escuchar el ruido que originalmente me había despertado, abrí lentamente la puerta, solo un poco, solo una rendija que me permitiese ver hacia adentro, y entre la oscuridad, logré ver a una silueta un poco familiar. Poco poco abrí un poco más la puerta y me deslicé al interior, a tientas, ubiqué una llave de tuercas del coche de Katy, ahora tenía con que defenderme, y me sentí un poco más valiente por lo que encendí la luz y de inmediato estaba dispuesto a tundir a quien quiera que fuese que estuviera en nuestra cochera.

-¡Quieto hijo de tu chin....! ¡¿Erik?!¡¿qué haces aquí?!....-

   Mi vecino era quien había entrado en medio de la noche, se veía que había bebido un poco, estaba frenético, y fuera de sí, su mirada se encontraba perdida, pero al mismo tiempo fulguraba como si fueran brazas del infierno. 

-Discúlpame vecino, necesito tu pala, tu zapapico, y tu camioneta...-
- Pudiste haberlos pedido ¿no crees?...-

   En ese momento Erik sacó de entre su sudadera un arma con la que me apuntó al pecho, y me causó terror ver que su mano temblaba al hacerlo, ya que eso es señal de que una persona no tiene el carácter que se requiere para disparar, pero sin duda, accidentalmente puede hacerlo. 

-No lo entenderías Chris, vete a dormir, regresa con tu esposa, mañana te devolveré tus cosas...-

   Y hablando de mi esposa, ella me había seguido hasta la cochera sin que yo me diera cuenta y se había puesto en peligro, ya que definitivamente mi vecino estaba fuera de sus cabales. Pero al verla a ella titubeó un poco y terminó por guardar su arma, y en un sollozo lo ví derrumbarse. 

-Tú no entiendes vecino.... tú no entiendes....-
-Explícame....-

En eso Katy nos interrumpió...

-Ven a la cocina vecino, te voy a hacer un tecito... necesitas calmarte....- 

   De un momento a otro, estábamos ya en la cocina, yo me senté frente a Erik, con una taza de café, mientras él sostenía una taza de té con ambas manos, sumido en sus profundas meditaciones, cabizbajo y con un pequeño temblor en su cuerpo... tardó para enlazar palabras, pero finalmente lo hizo. 

-Mañana lo van a soltar....-
-¿A quién?....-
-Al tal Rubén... dice el juez que no tiene materia para condenarlo... ¿No basta con que mató a mi esposa y a mi hijo...?-
-Vecino... pero mancharte las manos matándolo...-
-Hice algo peor que eso Chris... ¿haz escuchado del hombre del maizal?

   En ese momento Katy, aunque aterrada, se sintió intrigada por lo que acababa de escuchar y preguntó.

-¿El hombre del maizal?...-

Yo empecé a narrar lo que sabía para que Katy lo entendiera:



-Hay una leyenda en el pueblo, se dice que durante la revolución había un cacique que era tremendamente malo, y que era especialmente cruel abusando, de los desfavorecidos, de los campesinos, se llamaba Alberto Mejía, y en una ocasión abusó sexualmente de una jovencita de nombre Juanita. Los papás de juanita habían muerto de manera inexplicable, pero en el pueblo se rumorea que fue Alberto quien los envenenó, y ella se quedó al cuidado de su abuelito, el abuelito juró que se vengaría aunque en la misma noche en que el cacique abusó de Juanita, también mató a su abuelito. Tiempo después afirman que en la parcela del abuelito de Juanita, una noche, cuando el maíz estaba listo para ser cosechado, el espantajo se despertó, se bajó de los palos donde lo habían colocado y caminó hasta la casa del cacique. Nadie supo si de verdad esto pasó, pero hay documentos históricos que afirman que el cacique fue degollado con una hoz de siembra. Y al otro día dicen que el espantajo estaba en su lugar pero con unas manchas de sangre seca en los trapos que conformaban su cuerpo, desde entonces la gente comenzó a conocer a este espantajo como "El hombre del maizal". 

  Pero no paró ahí la cosa, cada que en el pueblo se cometía una injusticia, el espantajo salía de su lugar e iba a matar a quien la hubiese cometido... degollandolo con una hoz de campesino. Pero la verdad solo es una leyenda de aquí.

-No lo es vecino... -

Dijo Erik entrando de nuevo en un estado de frenesí.

-Es real y mi abuelita me dijo como llamar al hombre del maizal... y es lo que hice, me sentí perdido porque mañana van a liberar al borracho ese que chocó contra el coche de mi esposa... ¡que otra cosa podía hacer? el problema fue que no quería llamar al hombre del maizal en el terreno de siembra, por lo que me metí a la finca y saqué al espantajo... y me lo llevé al panteón... para pedirle que vengara la muerte de mi esposa y de mi hijo...-

Yo me asusté un poco pese a no creer en las leyendas locales... pero en base a otra de esas leyendas, sabía que mi vecino había molestado a las sombras. Espíritus de personas muy malas que habían vivido en el pueblo durante la revolución y que yacían en el panteón municipal que en aquella época fungió como fosa común. Si la leyenda era cierta, estas sombras, estos espíritus seguirían a Erik a donde fuera por esa noche y la noche siguiente, hasta que él ofreciera una misa por el descanso de estos espíritus. Eso realmente no representaba problema, salvo que la iglesia se encuentra cerrada a esa hora, así que era cuestión de tiempo para que se hicieran presentes en mi casa. 

-Entonces_¿para qué querías tomar mis herramientas y mi camioneta vecino?-
-Para enterrar al hombre del maizal, lo tengo en mi casa-
-Es un espantajo y solo eso....-
-Aún así no quiero arriesgarme, ayer le pedí que se deshiciera de todo el que me hizo daño... Estaba ebrio y muy mal, así que le dije que después te matara a ti, porque tu casa me quita vista, naturalmente bromeaba, pero sin querer te condené... - 
-¡Qué chingaos!-
-Lo lamento, pero si lo enterramos, no podrá hacerte nada... hay que enterrarlo en el bosque y hacer una cruz con cal, eso lo tendrá atrapado para siempre.....-

 Es curioso pero en ese momento ese era el menor de los problemas, ya que antes de mediar otra palabra escuchamos unos arañazos en la puerta, al principio sonaron como si fuesen hechos por un perro, pero luego empeoraron. Se escuchaba como si algo quisiera tirar la puerta. Nos asomamos por una de las ventanas, y lo que vimos es apenas entendible y difícil de creer, afuera, queriendo entrar a la casa, se encontraban muchas sombras humanas, no eran almas, eran solo sombras con ojos centelleantes, Katy gritó desesperada y aterrada mientras mi vecino nos hizo apagar la luz...

-Oscuridad, la oscuridad las desorienta, no podrán encontrarnos... -

Apagamos todas las luces, yo abracé a Katy y esperé a que esas cosas simplemente dejaran de arañar, pero no lo hacían, arañaban y golpeaban las puertas, las ventanas, e incluso las paredes-

-¡Erik! ¿y ahora qué?...-
-Hay que escondernos debajo de una mesa por si logran entrar... me quieren a mí así que voy a salir...-
-No, quédate, aquí no nos van a hacer nada....-

Y así nos quedamos, debajo de la mesa, rezando y dormitando por ratos, escuchando como los arañazos se iban disipando a medida que avanzaba la noche... y así salió el sol y con eso se acabaron los arañazos y porsupuesto, se fueron las sombras. Nadie nos creerá, ya que a la mañan siguiente al salir, notamos que la casa no tenía un solo rasguño, ni huellas de pisadas. Pero lo peor del caso es que apenas comenzó todo esto, me dirigí a Erik...

-¿Y ahora qué?....-
-Ahora iré por el cura, tiene que bendecir tu casa... la mía y sobre todo pedir por nosotros... y en serio Chris, tenemos que ir a sepultar al hombre del maizal, porque de hecho esto que pasó ni siquiera es por él, no sé que nos pueda hacer...- 
-¿nos?...-
-Perdón por meterte en esto....-

Como sea, sí, mi vecino me metió en esto y aunque todo sea una leyenda no me voy a exponer, ni exponer a Katy, y quizá destapé la caja de Pandora o algo peor, pero hay cosas que ahora salen de mi entendimiento y creo que lo mejor será ver que pasa si enterramos al hombre del maizal. Por lo pronto, la noche ha sido larga y oscura.

¿Fin?

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Derechos reservados 
Julio 2020

MARIANA-     La únca luz que muchos ven en esta carretera es la que tenemos en nuestras torretas, después de teñirse de rojo se tiñe con nue...