La únca luz que muchos ven en esta carretera es la que tenemos en nuestras torretas, después de teñirse de rojo se tiñe con nuestras señales de emergencia. Azul y rojo que le dan un marco más tétrico al punto donde una vida se extinguió.
....-Buenas noches muchachos....-
-buenas noches capitán-
-¿que tenemos?....-
-Otra volcadura... al parecer chocaron de frente y luego uno de los coches se volcó...-
-¿cuántos heridos esta vez?....-
-lo siento capitán... todos fallecieron...necesitamos que de su autorización para proceder... -
-haré mi revisión de rutina después de eso empiecen a cortar los vehículos... hay que apurarnos creo que va a llover de nuevo....-
Tristemente esta es una charla frecuente entre mi personal y yo, somos quienes atendemos emergencias, bueno, tristemente a veces solo venimos aquí a recoger cuerpos, y esta noche no es la excepción: dos vehículos despedazados fueron los protagonistas del macabro festín de la muerte, ahora solo son montones de metal de lo que en algún momento fue parte de la vida de alguien. A pesar de ver estas escenas tan seguido, como policías nunca nos acostumbramos.
Me asomo al primer vehículo y dirijo la diminuta luz de mi linterna al interior, solo veo el rostro ensangrentado del conductor, sus vértebras asoman de su cuello roto por el impacto, al lado de él yace quien creo que era su esposa, ella tiene el rostro destrozado por el impacto, su boca entreabierta deja ver que sus dientes se rompieron en el accidente, la sangre que emanó de su cabello le ha teñido el cabello de rojo, uno de sus ojos pende dolorosamente se su cuenca y su mano sostiene aún parte del asiento, hizo todo cuanto pudo por aferrarse ala vida. En la parte de atrás las cosas no son menos desgarradoras: dos niños cuando menos eso es lo que me atrevo a ver, eso es lo que parece, dos diminutos cuerpecitos apilados uno sobre otro, un osito de peluche entre los vidrios y fierros retorcidos, dibujos infantiles una pequeña mochila...todo es parte de ese dantesco panorama.
-Sáquenlos muchachos, no hay nada que hacer... con cuidado... con respeto por favor....-
-Si capitán....-
Mientras escucho como las máquinas de rescate comienzan a trabajar, me dirijo al segundo automóvil, ese que quedó volcado, ese que me obliga a adoptar una posición de indefensión total al tener que agacharme para ver el interior... dirijo la luz y contemplo el cuerpo de un hombre de edad avanzada, tiene cristales incrustados en el rostro, y quedó perfectamente sentado pero de cabeza en el vehículo, el cinturón de seguridad hizo su función adecuada, pero en nada logró evitar su deceso. Dirijo la luz y en la parte de atrás veo un revoltijo de papeles de todos tamaños, se me hacen familiares, se parecen a los planos de la carretera que guardamos en la comandancia, en el momento en el que dirijo la luz para ver más a fondo, siento como algo se aferra a mi brazo, siento como me tocó aquel pasajero como sujeta mi brazo con fuerza...todo lo demás lo recuerdo como si hubiera sucedido hace muchos años....
Me incorporé de inmediato y pude ver como aquel pasajero de auto volcado, parpadeaba, como su mano buscaba aferrarse a la vida sujetándome ahora de la pernera del pantalón, de inmediato me volví a agachar y pude percibir que de manera casi ahogada, él se quejaba por el dolor de sus lesiones...
-¡oigan!.. ¡éste está vivo!....-
De inmediato mis compañeros vinieron a atender mi señal de auxilio y fueron más que impecables sus maniobras, ya que en cuestión de media hora, el conductor de ese auto ya estaba afuera y comenzaban a valorarlo en la ambulancia.
El tiempo seguía pasando, la neblina se había hecho presente solo como un complemento ante la pertinaz lluvia que ya se había desatado en la zona, yo conversaba con uno de mis compañeros acerca de lo ocurrido, y de algunas cosas vanas también, esto último de cierta manera nos ayuda a no dejarnos vencer por el miedo, o por contemplar el sufrimiento ajeno. Cuando la ambulancia estaba a punto de arrancar, decidí subir y viajar rumbo al hospital con el desafortunado hombre, quien apenas se mantenía consciente, necesitaba cualquier cosa que pudiera decirme, cualquier cosa que diera un poco de luz sobre las causas del accidente, aunque recibí más de lo que habría deseado saber.
En el camino, parecíamos estar aislados del mundo, solo se escuchaban los pitidos intermitentes de la ambulancia, esos aparatos que resguardaban la vida de aquél hombre, escuchaba también la voz de las paramédicos tratando de mantenerlo en este mundo, sin embargo, de pronto él dejó escuchar su voz:
-¡Deben detenerla!¡deben detenerla!¡esto... tiene que acabar!....-
En ese momento supe que lo que tenía que decirnos era importante...
-¿acabar qué?....-
-Mariana... deben detenerla....-
-¿Venía con usted en el auto?....-
-No... ella causó el accidente... fue ella, ella ha causado todos los accidentes de las cruces... ¡escúcheme por favor!...-
-lo escucho, tranquilícese por favor...-
-Sé que esta es mi hora... necesito decirle... yo soy el ingeniero civil que supervisó el tramo de carretera, el de las cruces hacia el poblado del Remanso...cuando estaba ahí con mis trabajadores... había una niña, ella era pobre... muy pobre... y vivía de llevarnos comida a la construcción... todos la queríamos y la respetábamos.. pero como en todo.. hay alguien mala entraña, una tarde... uno de mis trabajadores la violó... después de eso la mató... y la enterró en un paraje a la orilla de la carretera...en ese tiempo yo me quedé callado, incluso para mi mala suerte y mi maldición yo ayudé a enterrarla y guardé el secreto para que no hubiera problemas en mi obra... pero de noche se aparece... ¿ha escuchado que de noche se aparece?... -
-Si...pero eso solo es una leyenda... no es verdad...-
-Es tan real como usted y como yo... desde que fue enterrada ahí cada cierto tiempo se aparece y causa un accidente, a veces se atraviesa al paso de los coches, a veces incluso llega a entrar a la cabina de ellos, les mueve el volante a los conductores, los asusta tanto que pierden el control....deben detenerla.... ya que a mi se me ha aparecido cada cierto tiempo, pero nunca como hoy que me atreví a conducir por ese tramo... iba a entregarme...-
-Yo le recomiendo que guarde silencio... a menos que quiera decirme algo sobre su accidente...-
-No fue un accidente, cuando llegué a la recta de las cruces, ella estaba sentada en el asiento del copiloto, me miró y me dijo que mañana causará el accidente más grande que se haya visto... mucha gente morirá...después de decirme eso, el otro coche salió de la nada y se estrelló contra mi auto....Ponga atención... en mi coche hay un plano, es de color marrón, en él está señalado el punto exacto donde enterramos a la niña..si el plano se pierde nunca la encontrarán... ya que está muy escondida.... tienen que sacarla de ahí y darle cristiana sepultura... no se tarden... ahhh... ahhhh....-
Después de eso aquel hombre murió... la ambulancia redujo la velocidad y apagó la sirena, la batalla estaba perdida. Lo pensé por un momento, y decidí comunicarme por radio al lugar del accidente....
....-Uno tango tres, a negro cinco, responda...-
-Negro cinco, a la escucha...-
-Necesito que busquen en la unidad siniestrada, la del que trasladamos al hospital... hay unos planos, recójanlos todos y llamen al forense... que traigan una unidad y me reuniré con ustedes en el punto del accidente... cambio....-
-Capitán... eso será imposible... de la nada el vehículo que menciona se incendió... no pudimos apagarlo... todo se quemó.....-
FIN
EPÍLOGO...
Es de mañana, seguimos buscando algún indicio entre los fierros retorcidos y quemados de aquel vehículo... mis compañeros tenían razón... no hay nada que podamos rescatar...nos quedamos inmóviles al ver un enorme tráiler que transporta combustible para aviones.. avanza a a más velocidad de la debida cuando pasa por el pueblo... mis compañeros intentamos correr al ver que comienza a zigzaguear.. escucho un estruendo y trato de correr más rápido, de salvar mi vida... en el camino veo a una niña, con la ropa llena de tierra y sangre, con la mirada desencajada, solo se queda ahí parada, solo ríe... y yo sé que ella es Mariana...-
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