miércoles, 15 de mayo de 2024

MARIANA-

    La únca luz que muchos ven en esta carretera es la que tenemos en nuestras torretas, después de teñirse de rojo se tiñe con nuestras señales de emergencia. Azul y rojo que le dan un marco más tétrico al punto donde una vida se extinguió. 

....-Buenas noches muchachos....-
-buenas noches capitán-
-¿que tenemos?....-
-Otra volcadura... al parecer chocaron de frente y luego uno de los coches se volcó...-
-¿cuántos heridos esta vez?....-
-lo siento capitán... todos fallecieron...necesitamos que de su autorización para proceder... -
-haré mi revisión de rutina después de eso empiecen a cortar los vehículos... hay que apurarnos creo que va a llover de nuevo....-

   Tristemente esta es una charla frecuente entre mi personal y yo, somos quienes atendemos emergencias, bueno, tristemente a veces solo venimos aquí a recoger cuerpos, y esta noche no es la excepción: dos vehículos despedazados fueron los protagonistas del macabro festín de la muerte, ahora solo son montones de metal de lo que en algún momento fue parte de la vida de alguien. A pesar de ver estas escenas tan seguido, como policías nunca nos acostumbramos.
 Me asomo al primer vehículo y dirijo la diminuta luz de mi linterna al interior, solo veo el rostro ensangrentado del conductor, sus vértebras asoman de su cuello roto por el impacto, al lado de él yace quien creo que era su esposa, ella tiene el rostro destrozado por el impacto, su boca entreabierta deja ver que sus dientes se rompieron en el accidente, la sangre que emanó de su cabello le ha teñido el cabello de rojo, uno de sus ojos pende dolorosamente se su cuenca y su mano sostiene aún parte del asiento, hizo todo cuanto pudo por aferrarse ala vida. En la parte de atrás las cosas no son menos desgarradoras: dos niños cuando menos eso es lo que me atrevo a ver, eso es lo que parece, dos diminutos cuerpecitos apilados uno sobre otro, un osito de peluche entre los vidrios y fierros retorcidos, dibujos infantiles una pequeña mochila...todo es parte de ese dantesco panorama. 

-Sáquenlos muchachos, no hay nada que hacer... con cuidado... con respeto por favor....-
-Si capitán....-

   Mientras escucho como las máquinas de rescate comienzan a trabajar, me dirijo al segundo automóvil, ese que quedó volcado, ese que me obliga a adoptar una posición de indefensión total al tener que agacharme para ver el interior... dirijo la luz y contemplo el cuerpo de un hombre de edad avanzada, tiene cristales incrustados en el rostro, y quedó perfectamente sentado pero de cabeza en el vehículo, el cinturón de seguridad hizo su función adecuada, pero en nada logró evitar su deceso. Dirijo la luz y en la parte de atrás veo un revoltijo de papeles de todos tamaños, se me hacen familiares, se parecen a los planos de la carretera que guardamos en la comandancia, en el momento en el que dirijo la luz para ver más a fondo, siento como algo se aferra a mi brazo, siento como me tocó aquel pasajero como sujeta mi brazo con fuerza...todo lo demás lo recuerdo como si hubiera sucedido hace muchos años....
Me incorporé de inmediato y pude ver como aquel pasajero de auto volcado, parpadeaba, como su mano buscaba aferrarse a la vida sujetándome ahora de la pernera del pantalón, de inmediato me volví a agachar y pude percibir que de manera casi ahogada, él se quejaba por el dolor de sus lesiones...

-¡oigan!.. ¡éste está vivo!....-

       De inmediato mis compañeros vinieron a atender mi señal de auxilio y fueron más que impecables sus maniobras, ya que en cuestión de media hora, el conductor de ese auto ya estaba afuera y comenzaban a valorarlo en la ambulancia.

El tiempo seguía pasando, la neblina se había hecho presente solo como un complemento ante la pertinaz lluvia que ya se había desatado en la zona, yo conversaba con uno de mis compañeros acerca de lo ocurrido, y de algunas cosas vanas también, esto último de cierta manera nos ayuda a no dejarnos vencer por el miedo, o por contemplar el sufrimiento ajeno. Cuando la ambulancia estaba a punto de arrancar, decidí subir y viajar rumbo al hospital con el desafortunado hombre, quien apenas se mantenía consciente, necesitaba cualquier cosa que pudiera decirme, cualquier cosa que diera un poco de luz sobre las causas del accidente, aunque recibí más de lo que habría deseado saber. 

    En el camino, parecíamos estar aislados del mundo, solo se escuchaban los pitidos intermitentes de la ambulancia, esos aparatos que resguardaban la vida de aquél hombre, escuchaba también la voz de las paramédicos tratando de mantenerlo en este mundo, sin embargo, de pronto él dejó escuchar su voz: 

-¡Deben detenerla!¡deben detenerla!¡esto... tiene que acabar!....-

    En ese momento supe que lo que tenía que decirnos era importante... 

-¿acabar qué?....-
-Mariana... deben detenerla....-
-¿Venía con usted en el auto?....-
-No... ella causó el accidente... fue ella, ella ha causado todos los accidentes de las cruces... ¡escúcheme por favor!...-
-lo escucho, tranquilícese por favor...-
-Sé que esta es mi hora... necesito decirle... yo soy el ingeniero civil que supervisó el tramo de carretera, el de las cruces hacia el poblado del Remanso...cuando estaba ahí con mis trabajadores... había una niña, ella era pobre... muy pobre... y vivía de llevarnos comida a la construcción... todos la queríamos y la respetábamos.. pero como en todo.. hay alguien mala entraña, una tarde... uno de mis trabajadores la violó... después de eso la mató... y la enterró en un paraje a la orilla de la carretera...en ese tiempo yo me quedé callado, incluso para mi mala suerte y mi maldición yo ayudé a enterrarla y guardé el secreto para que no hubiera problemas en mi obra... pero de noche se aparece... ¿ha escuchado que de noche se aparece?... -
-Si...pero eso solo es una leyenda... no es verdad...-
-Es tan real como usted y como yo... desde que fue enterrada ahí cada cierto tiempo se aparece y causa un accidente, a veces se atraviesa al paso de los coches, a veces incluso llega a entrar a la cabina de ellos, les mueve el volante a los conductores, los asusta tanto que pierden el control....deben detenerla.... ya que a mi se me ha aparecido cada cierto tiempo, pero nunca como hoy que me atreví a conducir por ese tramo... iba a entregarme...-
-Yo le recomiendo que guarde silencio... a menos que quiera decirme algo sobre su accidente...-
-No fue un accidente, cuando llegué a la recta de las cruces, ella estaba sentada en el asiento del copiloto, me miró y me dijo que mañana causará el accidente más grande que se haya visto... mucha gente morirá...después de decirme eso, el otro coche salió de la nada y se estrelló contra mi auto....Ponga atención... en mi coche hay un plano, es de color marrón, en él está señalado el punto exacto donde enterramos a la niña..si el plano se pierde nunca la encontrarán... ya que está muy escondida.... tienen que sacarla de ahí y darle cristiana sepultura... no se tarden... ahhh... ahhhh....-

   Después de eso aquel hombre murió... la ambulancia redujo la velocidad y apagó la sirena, la batalla estaba perdida. Lo pensé por un momento, y decidí comunicarme por radio al lugar del accidente....
....-Uno tango tres, a negro cinco, responda...-
-Negro cinco, a la escucha...-
-Necesito que busquen en la unidad siniestrada, la del que trasladamos al hospital... hay unos planos, recójanlos todos y llamen al forense... que traigan una unidad y me reuniré con ustedes en el punto del accidente... cambio....-
-Capitán... eso será imposible... de la nada el vehículo que menciona se incendió... no pudimos apagarlo... todo se quemó.....-

         FIN

EPÍLOGO...

   Es de mañana, seguimos buscando algún indicio entre los fierros retorcidos y quemados de aquel vehículo... mis compañeros tenían razón... no hay nada que podamos rescatar...nos quedamos inmóviles al ver un enorme tráiler que transporta combustible para aviones.. avanza a a más velocidad de la debida cuando pasa por el pueblo... mis compañeros intentamos correr al ver que comienza a zigzaguear.. escucho un estruendo y trato de correr más rápido, de salvar mi vida... en el camino veo a una niña, con la ropa llena de tierra y sangre, con la mirada desencajada, solo se queda ahí parada, solo ríe... y yo sé que ella es Mariana...-

INTERMEDIO, CUENTO CORTO.

Autor: Christian Perales. "El Comisario"

▪️Loly

  La vida de Loly nunca fue algo sencillo de vivir, él habría querido ser "El Gran Loly, el payaso de la nariz dorada', sin embargo no fue así su vida. El circo lo acogió desde su nacimiento, y eso fue lo que lo llevó a llevar una vida insignificante. 

O quizá el ver arder el remolque de sus padres con ellos dentro, fue lo que marcó algo que después se convertiría en una vida de alcoholismo, excesos y maltratos por parte de el mago Enigma, quien fuese un padrastro cruel a raíz de la muerte de los padres de Loly. 

Aún así lo intentó, intentó llevar risas y diversión a los niños de cada pueblo que visitaba. Pero era malo, la comedia no era lo suyo definitivamente y lejos de hacer reír a los niños, los hacía llorar, sus chistes eran de mal gusto y muchas veces decía groserías a lo largo de su espectáculo, groserías que le valían la rechifla del público, y muchas de las veces hasta le arrojaban cosas al escenario. 
Al final de su carrera, llegó a pararse en la pista principal del circo con una botella de licor barato en mano, haciendo señales obscenas al público y nuevamente dañando la reputación de los payasos, y así le llegó la vejez, misma que lo convirtiera en un tipo raro y solitario. 

   Andrea salió de la escuela primaria la tarde de Helloween, estaba muy entusiasmada, y no sabía si decidirse a ir a pedir dulces a las casas o acudir al circo, que por ese día había llegado al pequeño pueblo, anunciando la llegada de la mujer tortuga, el gallo de cinco patas, o la mujer traga fuegos. Y con el entusiasmo que caracteriza a la infancia, caminó para internarse al bosque que la conduciría a casa, sin darse cuenta de que detrás de un árbol, Loly la observaba con detenimiento escalofriante, ella ni siquiera se percató de la presencia del payaso que lucía deteriorado y con una mirada fría y carente de alma. 
Ella simplemente se despidió de los otros niños y siguió su camino a casa. Andrea no le temía a nada, ni siquiera a los rumores que los adultos guardaban celosamente acerca de la desaparición de muchos niños del pueblo y que a decir de las autoridades, habían aparecido algunos restos óseos al parecer llevados por la corriente del río, a cuatro kilómetros de donde Andrea se encontraba.

Tras caminar por lo menos durante diez minutos, Andrea sintió que algo estaba muy raro en el bosque, el viento movía las hojas, que se habían tornado de color marrón ante la llegada del otoño, y ella se sentía observada, por lo que detuvo su marcha un momento para mirar a su alrededor y no vio nada fuera de lo común, ni siquiera a Loly que la había seguido hasta internarse en ese páramo del bosque y que seguía mirándola con un interés escalofriante desde la espesura de los árboles.

-¿hay alguien ahí?- 

Preguntó Andrea mirando hacia la nada, más no obtuvo respuesta, solo el crujir de las hojas y ramas de los árboles y el ulular de un búho le hicieron entender que no estaba sola, así que ya con algo de miedo, siguió su camino entre la densa maleza del bosque. El frío se empezó a sentir y Andrea exhalaba vaho con cada respiración, no así Loly que continuaba siguiéndola a cada paso que daba, él parecía que simplemente no respiraba, ahora de entre sus ropas, había sacado un objeto brillante y siguió caminando detrás de Andrea, siempre escondido en el anonimato que le proveía la vegetación del lugar. 

Andrea comenzó a cantar como queriendo perder el miedo, pues ella sabía que algo la acechaba, su oído no la engañaba, y sabía que había escuchado pasos, sabía que las hojas secas habían crujido ante el caminar de alguien.

-La calabaza quiere comer,uno dos tres y sigue así, la calabaza quiere comer....-

Y entonces sucedió: de entre las sombras de los matorrales una enorme sombra se cernió sobre Andrea, su frágil cuerpo no resistió el embate y cayó al suelo raspándose las rodillas, dejando caer su lonchera y sin poder esbozar un grito tan siquiera. Y a partir de eso todo fue muy confuso, de entre la maleza saltó Loly con ese objeto brillante que resultó ser un enorme cuchillo. lo blandió muy en alto y terminó, por encajarlo en el pecho... del mago Enigma. 

Loly lo sabía, lo supo desde siempre: el mago Enigma mataba niños solo por comer sus corazones, él sabía que cada pueblo que visitaban con el circo, se llenaba de luto por la desaparición de un niño, o varios de ellos, pero esa tarde todo llegaba a su fin, Loly había seguido a Andrea para acabar con los asesinatos del mago Enigma, su padrastro. 

Andrea simplemente supo que Loly le había salvado la vida, y cuando éste le ayudó a levantarse,ella le sonrió como quien le sonríe a un amigo de toda la vida.

-Tu nariz está dorada....-
-Si nenita, soy Loly, el payaso de la nariz dorada... tataaán...oye, tienes que irte a casa, te acompañaré hasta la orilla del bosque y después tengo que irme...-

Y así lo hizo, ya más tranquila, Andrea caminó de la mano de Loly, quien le hizo una figura de jirafa con un globo, y el tiempo restante, logró hacer lo que nunca había logrado: Hacer reír a un niño.

   Al llegar cerca de su casa, Andrea soltó la mano de Loly y corrió hasta el pórtico, antes de entrar, volteó hacia el bosque para despedirse nuevamente de Loly, pero este ya no estaba.    

   Y la verdad toda esta historia no tiene nada de especial, salvo por el hecho de que Loly tenía un año de muerto... cuando se encontró con Andrea. 

Descanse en paz el gran Loly, el payaso de la nariz dorada. 

FIN

MARIANA-     La únca luz que muchos ven en esta carretera es la que tenemos en nuestras torretas, después de teñirse de rojo se tiñe con nue...