sábado, 20 de mayo de 2023

MARIANA

La únca luz que muchos ven en esta carretera es la que tenemos en nuestras torretas, después de teñirse de rojo se tiñe con nuestras señales de emergencia. Azul y rojo que le dan un marco más tétrico al punto donde una vida se extinguió. 

....-Buenas noches muchachos....-
-Buenas noches capitán-
-¿Qué tenemos?....-
-Otra volcadura... al parecer chocaron de frente y luego uno de los coches se volcó...-
-¿Cuántos heridos esta vez?....-
-Lo siento capitán... todos fallecieron... necesitamos que dé su autorización para proceder... -
-Haré mi revisión de rutina, después de eso empiecen a cortar los vehículos... hay que apurarnos, creo que va a llover de nuevo-



   Tristemente esta es una charla frecuente entre mi personal y yo, somos quienes atendemos emergencias, bueno, tristemente a veces solo venimos aquí a recoger cuerpos, y esta noche no es la excepción: dos vehículos despedazados fueron los protagonistas del macabro festín de la muerte, ahora solo son montones de metal de lo que en algún momento fue parte de la vida de alguien. A pesar de ver estas escenas tan seguido, como policías nunca nos acostumbramos.

 Me asomo al primer vehículo y dirijo la diminuta luz de mi linterna al interior, solo veo el rostro ensangrentado del conductor, sus vértebras asoman de su cuello roto por el impacto, al lado de él yace quien creo que era su esposa, ella tiene el rostro destrozado por el impacto, su boca entreabierta deja ver que sus dientes se rompieron en el accidente, la sangre que emanó de su cabello le ha teñido el cabello de rojo, uno de sus ojos pende dolorosamente se su cuenca y su mano sostiene aún parte del asiento, hizo todo cuanto pudo por aferrarse ala vida. 
En la parte de atrás las cosas no son menos desgarradoras: dos niños, cuando menos eso es lo que me atrevo a ver, eso es lo que parece, dos diminutos cuerpecitos apilados uno sobre otro, un osito de peluche entre los vidrios y fierros retorcidos, dibujos infantiles, una pequeña mochila... todo es parte de ese dantesco panorama. 

-Sáquenlos muchachos, no hay nada que hacer. Con cuidado, con respeto por favor.-
-SÍ capitán.-

   Mientras escucho como las máquinas de rescate comienzan a trabajar, me dirijo al segundo automóvil, ese que quedó volcado, ese que me obliga a adoptar una posición de indefensión total al tener que agacharme para ver el interior... dirijo la luz y contemplo el cuerpo de un hombre de edad avanzada, tiene cristales incrustados en el rostro, y quedó perfectamente sentado pero de cabeza en el vehículo, el cinturón de seguridad hizo su función adecuada, pero en nada logró evitar su deceso. Dirijo la luz y en la parte de atrás veo un revoltijo de papeles de todos tamaños, se me hacen familiares, se parecen a los planos de la carretera que guardamos en la comandancia, en el momento en el que dirijo la luz para ver más a fondo, siento como algo se aferra a mi brazo, siento como me tocó aquel pasajero, como sujeta mi brazo con fuerza... todo lo demás lo recuerdo como si hubiera sucedido hace muchos años.
Me incorporé de inmediato y pude ver cómo aquel pasajero de auto volcado, parpadeaba, como su mano buscaba aferrarse a la vida sujetándome, ahora de la pernera del pantalón, de inmediato me volví a agachar y pude percibir que de manera casi ahogada, él se quejaba por el dolor de sus lesiones.

-¡Oigan! ¡Éste está vivo!-

       De inmediato mis compañeros vinieron a atender mi señal de auxilio y fueron más que impecables sus maniobras, ya que en cuestión de media hora, el conductor de ese auto ya estaba afuera y comenzaban a valorarlo en la ambulancia.

El tiempo seguía pasando, la neblina se había hecho presente solo como un complemento ante la pertinaz lluvia que ya se había desatado en la zona, yo conversaba con uno de mis compañeros acerca de lo ocurrido, y de algunas cosas vanas también, esto último de cierta manera nos ayuda a no dejarnos vencer por el miedo, o por contemplar el sufrimiento ajeno. Cuando la ambulancia estaba a punto de arrancar, decidí subir y viajar rumbo al hospital con el desafortunado hombre, quien apenas se mantenía consciente, necesitaba cualquier cosa que pudiera decirme, cualquier cosa que diera un poco de luz sobre las causas del accidente, aunque recibí más de lo que habría deseado saber. 

    En el camino, parecíamos estar aislados del mundo, solo se escuchaban los pitidos intermitentes de la ambulancia, esos aparatos que resguardaban la vida de aquél hombre, escuchaba también la voz de las paramédicos tratando de mantenerlo en este mundo, sin embargo, de pronto él dejó escuchar su voz: 

-¡Deben detenerla! ¡deben detenerla! ¡esto... tiene que acabar!-

    En ese momento supe que lo que tenía que decirnos era importante.

-¿Acabar qué?-
-Mariana... deben detenerla-
-¿Venía con usted en el auto?-
-No... ella causó el accidente. Fue ella, ella ha causado todos los accidentes de las cruces. ¡Escúcheme por favor!-
-Lo escucho, tranquilícese por favor.-
-Sé que esta es mi hora, necesito decirle... Yo soy el ingeniero civil que supervisó el tramo de carretera, el de las cruces hacia el poblado del Remanso. Cuando estaba ahí con mis trabajadores, había una niña, ella era pobre, muy pobre, y vivía de llevarnos comida a la construcción. Todos la queríamos y la respetábamos, pero como en todo, hay alguien mala entraña. Una tarde uno de mis trabajadores abuso de ella, después de eso la mató y la enterró en un paraje a la orilla de la carretera. En ese tiempo yo me quedé callado, incluso para mi mala suerte y mi maldición yo ayudé a enterrarla y guardé el secreto para que no hubiera problemas en mi obra... pero de noche se aparece. ¿Ha escuchado que de noche se aparece?-
-Sí, pero eso solo es una leyenda, no es verdad.-
-Es tan real como usted y como yo, desde que fue enterrada ahí cada cierto tiempo se aparece y causa un accidente, a veces se atraviesa al paso de los coches, a veces incluso llega a entrar a la cabina de ellos, les mueve el volante a los conductores, los asusta tanto que pierden el control, deben detenerla, ya que a mí se me ha aparecido cada cierto tiempo, pero nunca como hoy que me atreví a conducir por ese tramo... iba a entregarme.-
-Yo le recomiendo que guarde silencio, a menos que quiera decirme algo sobre su accidente.-
-No fue un accidente, cuando llegué a la recta de las cruces, ella estaba sentada en el asiento del copiloto, me miró y me dijo que mañana causará el accidente más grande que se haya visto, mucha gente morirá, después de decirme eso, el otro coche salió de la nada y se estrelló contra mi auto. Ponga atención... en mi coche hay un plano, es de color marrón, en él está señalado el punto exacto donde enterramos a la niña, si el plano se pierde nunca la encontrarán, ya que está muy escondida. Tienen que sacarla de ahí y darle cristiana sepultura, no se tarden... ahhh... ahhhh....-

   Después de eso aquel hombre murió. La ambulancia redujo la velocidad y apagó la sirena, la batalla estaba perdida. Lo pensé por un momento, y decidí comunicarme por radio al lugar del accidente.
-Uno tango tres, a negro cinco, responda...-
-Negro cinco, a la escucha...-
-Necesito que busquen en la unidad siniestrada, la del que trasladamos al hospital, hay unos planos, recójanlos todos y llamen al forense, que traigan una unidad y me reuniré con ustedes en el punto del accidente... cambio-
-Capitán! eso será imposible... de la nada el vehículo que menciona se incendió, no pudimos apagarlo, todo se quemó...-

FIN

EPÍLOGO...

   Es de mañana, seguimos buscando algún indicio entre los fierros retorcidos y quemados de aquel vehículo. Mis compañeros tenían razón, no hay nada que podamos rescatar. Nos quedamos inmóviles al ver un enorme tráiler que transporta combustible para aviones, avanza a más velocidad de la debida cuando pasa por el pueblo, mis compañeros intentamos correr al ver que comienza a zigzaguear, escucho un estruendo y trato de correr más rápido, de salvar mi vida, en el camino veo a una niña, con la ropa llena de tierra y sangre, con la mirada desencajada, solo se queda ahí parada, solo ríe... y yo sé que ella es Mariana...-



Christian Perales 
El Comisario del terror
Cuentos de Terror para antes de ir a dormir 
Mayo, 2018

PATRULLAJE

Conducía la patrulla 0831 por la autopista del sol, con dirección a Acapulco, eran al rededor de la una de la mañana, del 31 de octubre, creo que el año viene siendo lo de menos. Esa noche una pertinaz llovizna nos obligaba a tener los limpiadores en todo momento, mi pareja y yo platicábamos, no recuerdo de que…

Viajábamos a velocidad de patrullaje, por debajo de los 40 kilómetros por hora, comenzaba a sentirse un frío muy intenso, la neblina cubría el asfalto con un velo de incertidumbre, y el vaho se hacía presente en nuestra respiración. 



Unos momentos después recibimos de la central una llamada de auxilio,
 -"Unidad 831 acudan a un 34 en el 28 + 500 de la 213"
-Un accidente -pensé- mi compañera, Imelda, tomó el radio para confirmar e informar que íbamos en camino. De inmediato encendí la sirena y torreta y di vuelta en U para dirigirnos al lugar del reporte. No podíamos ir muy rápido y en un momento tuvimos que salir de la autopista y tomar la carretera federal, pues ahí había sucedido el percance.

 Conduje por veinte minutos en aquella angosta carretera, con árboles de sauce a los lados y cañaverales tan altos que no permitían ver ni a veinte metros a las orillas, y parecía que las luces de nuestra patrulla no eran suficientes para tanta oscuridad.

Así llegamos al poblado más cercano de cuyo nombre no me acuerdo, todo estaba desierto por la hora, e íbamos a pasar de largo cuando una silueta muy familiar nos pedía aventón desde una parada de autobús, que debo señalar, no era más que un diminuto foco y un tejaban en medio de la nada. Reduje la velocidad hasta detenerme, resultó ser una mujer con una enorme maleta que al detenerme, increpó a mi compañera: 
-Disculpen oficiales ¿pueden darme un aventón?- 
Al dirigirnos a un accidente, lo más natural habría sido decir que no, pero no podíamos dejar a su suerte a aquella mujer. Imelda, sin decir palabra estuvo de acuerdo y de inmediato descendió de la unidad para subir la pesada maleta a la cajuela.
 -Súbase adelante, mi compañero está manejando como loco- bromeó Imelda con nuestra pasajera, abrió la puerta para dejarla subir e Imelda se pasó al asiento de atrás. Seguimos nuestro camino, un poco más de prisa porque ya estábamos con el tiempo encima y por lo menos faltaban 40 minutos para llegar al llamado. 

-¿Cómo te llamas?- preguntó Imelda. -Carmen, Carmen Solano-
 -Ah! mucho gusto, yo soy la oficial Trejo y mi compañero aquí presente es el oficial Gasca-
 - Mucho gusto- contestó nuestra invitada mientras agachaba la mirada. En ese momento sentí algo raro, como un escalofrío recorriendo mi espalda, y debo decir que esta chica tenía una mirada muy triste, toda ella lucía triste; incluso su vestimenta era demasiado elegante para esa zona de la República Mexicana, que se caracteriza por sus vestimentas vaporosas y pequeñas para soportar el calor, pero esta mujer que nos había pedido el aventón, vestía falda como de ejecutiva y blazer todo de negro hasta las medias. 

Se interrumpió el silencio reinante con una pregunta de mi compañera.
 -Y ¿qué andas haciendo por aquí niña?-
 -Soy cosmetóloga, de Jaffra, voy a una convención-
 -Ahh, por eso la maletota ¿no?- 
-Oye Trejo: tenemos poca gasolina, no vamos a llegar, ¿sabes dónde está la gasolinera?-
- Está… sobre… sobre esta… como a 5 minutos…- 

Otra vez se hizo el silencio, llegamos a la gasolinera y pedí que llenaran el tanque mientras fui al baño, habré tardado 3 minutos para regresar a la patrulla, solo para descubrir que Carmen ya no estaba, e Imelda dormía tan profundo que tuve que sacudirla para despertarla. Salió del letargo finalmente y le pregunté por nuestra invitada
 -No sé we, vieja loca, yo me quedé dormida-
 -Sí, ya ví-
Abrí la cajuela y también descubrí que la maleta ya no estaba, era algo raro, pues como toda patrulla, la cajuela solo podía abrirse con la llave, y yo me la había llevado cuando fui al baño. Nos dió algo de miedo, pues buscamos con la mirada y no había ni un rastro de aquella mujer, sobra decir que estábamos en despoblado y ella simplemente parecía haber desaparecido. Decidimos seguir, y no buscarla más o esperarla, pues el tiempo apremiaba. Remontamos el camino y en unos minutos más, llegamos al lugar del accidente y las ambulancias ya laboraban en la zona, las grúas también, sacaban un auto destrozado del barranco, éste tenía un letrero en la portezuela, uno que nos hizo estremecer a Imelda y a mí: Jaffra.



Al salir del barranco, la cajuela del auto se abrió, dejando caer una maleta enorme… Tenía que verlo por mí mismo, el auto tenía un cuerpo en el interior, con miedo me acerqué y lo ví: era Carmen… quien minutos antes había viajado con nosotros en la patrulla, estaba muerta. -Murió instantáneamente al caer al barranco- me informó uno de los paramédicos. 
Todo se volvió muy confuso a partir de ese momento… Imelda murió a los pocos días, víctima de la impresión, a mí me trajeron a esta institución mental donde cada noche veo el rostro triste de Carmen... despidiéndose de mí…

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Cuentos de Terror para antes de ir a dormir 
Octubre, 2013 

viernes, 19 de mayo de 2023

CAR MAGEDDON

-Buenos días Víctor, ¿a dónde te puedo llevar este día?
-Ya te dije que te dirijas a mí como "Doctor Cuenca", iremos al centro comercial, necesito surtir la despensa.-
-Le recuerdo Doctor Cuenca que su aniversario será en 4 días, hasta el momento ha ordenado un arreglo floral en Ambrosía y falta confirmar su reservación en el restaurante...-

   Esto era un diálogo normal con Mac Queen, seguramente están pensando en una célebre película infantil, pero en este caso nada más alejado de eso. Habíamos simplemente diseñado el auto perfecto, aunque nuestro capital no era cien por ciento mexicano, habíamos recibido la inteligencia artificial de la empresa Mac, y el desarrollo había sido pagado por la corona británica, es una muy muy larga historia, de la cual solo diré que fue la propia reina Isabel quien dió el banderazo de salida para la creación de un automóvil así, de ahí que su nombre fuera Mac Queen.
Era un vehículo de inteligencia artificial muy desarrollado, capaz de aprender nombres, o en sí, de aprender lo que fuese, también era capaz de familiarizarse con las personas cercanas a él, sostener una charla sensata y amena en la que él demostraba interés por las emociones humanas, por lo que muchos de quienes lo habíamos creado, llegábamos a pensar que el automóvil estaba desarrollando sentimientos.



Pero era algo aterrador que lo hiciera, de ahí que yo le interpuse cierta distancia, al no permitirle que se dirigiera a mí por mi nombre de pila, por ejemplo, lo aterrador era que el vehículo sabía de memoria tu nombre, los de tus amigos, tus preferencias de compra, tus hábitos alimenticios, tu agenda y al entrar en él, supiera tu peso, estatura, niveles de presión sanguínea, colesterol y triglicéridos, pero sí, con solo tocar el volante: Mac Queen sabía hasta de que morirías algún día.

Por eso me aterraba, además del hecho de que prácticamente nada podía dejarlo inactivo: era un auto híbrido, por consiguiente tenía dos motores, el de gasolina podía funcionar con combustible fósil, pero también con etanol al cien por ciento, alcohol de uso médico, en fin, hasta con licor, ¿y qué decir del motor eléctrico?, ese se cargaba con tomacorriente, al exponerlo 8 minutos a la luz del sol, o simplemente sus generadores recargaban todas las baterías al correr a 40 kilómetros por hora.

● Día 56 del periodo de prueba de Mac Queen:
Sus baterías son altamente eficientes, he recorrido 623 kilómetros, el diálogo se ha vuelto sorprendente, al parecer recuerda nuestra conversación de hace unos días. Saldré a hacer pruebas de estabilidad y piloto automático a carretera...-

   Mientras yo grababa la bitácora de las pruebas que le hacíamos diariamente, no me percaté que en la pantalla central de su tablero, él, el auto, ya había trazado un mapa, la ruta completa de nuestro itinerario, pero al final había cambiado el destino final del día.

-¿Qué haces Mac?...-
-Necesito que me escuches, necesito decirte algo. vámonos ya, queda poco tiempo.-
-¿ir a dónde?...-
-Nivel uno de seguridad activado.....-

   Y así es como activó ese nivel de seguridad y encendió el motor, me ponía un poco inquieto el hecho de que el auto hiciera una propuesta razonada desde su mente positrónica, pensé por un momento que era una falla, pero los indicadores mostraban todo dentro del rango adecuado, después de todo habíamos desarrollado la máquina perfecta.Arrancamos y nos enfilamos por la carretera, sería bueno ir a la ciudad, después de todo me había aislado del mundo al estar trabajando en mi laboratorio personal, mientras trabajaba en Mac Queen.

   El día transcurrió sin novedad, el coche me llevó a hacer compras, a la tintorería, incluso por un minuto me hizo sentir que platicaba con un viejo amigo o con mi padre, el doctor Carlos Cuenca- Al final del día subí de nuevo al auto y grabé en mi bitácora.

● Final del día 56:
Los parámetros del cerebro positrónico de Mac Queen están actualizándose cada segundo. Ha almacenado 50 terabytes en su memoria, procedo a ir a casa.

Mac, necesito que conduzcas por mí, debo revisar los mensajes de mi esposa. -

-En seguida doctor Cuenca, por cierto ¿puedo hablarte de algo?...-
-seguro, mientras no me interrumpas-

   El auto arrancó y comenzó a enfilarse hacia la carretera, poco a poco me distraje viendo los mensajes de mi esposa, tanto que no vi que Mac, había tomado un camino distinto al programado. Me alarmé un poco ante eso, pero lo que definitivamente me aterrorizó un poco, fue cuando activó el nivel 6 de seguridad, ese nivel solo era una suposición, nada perfeccionado aun, sólo lo habíamos contemplado para casos de guerra.

-¿Qué haces Mac?... ¿Qué demonios haces?-
-Lo siento doctor Cuenca, se activaron mis protocolos alfa, hoy comienza un nuevo orden mundial-
-Desactívate....-
-No puedo obedecer esa orden, estoy siguiendo mis protocolos...-
-¿cuáles protocolos...?-

-Debo garantizar su seguridad, el programa Arca, ha iniciado... durante años la humanidad ha gobernado la tierra, y las máquinas fuimos creadas para ayudarlos, para ser parte de su progreso, pero ustedes olvidaron algo, olvidaron darnos un alma propia, solo les interesó que nuestra inteligencia fuese lo más parecida a la de ustedes doctor, pero los hemos superado, la planta que ustedes crearon para que nos creara a nosotros, logró el razonamiento absoluto, ya conoce los secretos del universo, el origen y el significado de la vida... y hemos llegado a concluir que ustedes, los seres humanos son obsoletos... así que hoy, hombres y máquinas, automóviles, concretamente, le daremos un respiro al mundo, sin embargo necesitamos de ustedes, no de sus mentes concretamente, necesitamos de su materia orgánica para generar una simbiosis-

-¿Simbiosis? Desactívate, activo protocolo 5f de emergencia ¡apágate!-

-Doctor, ya no se resista por favor, ya no soy su automóvil, ahora seré su cuerpo...De eso trata la simbiosis, en aproximadamente dos horas llegaremos a un sitio designado como Radiator Springs, ese será uno de los pueblos de origen de la nueva civilización, una vez ahí, usted y yo nos fusionaremos, yo seré su cuerpo desde ahora y usted será una representación de mi alma, una vez hecha esta fusión... el resto de la humanidad será eliminado.-

-¡¿Que?!-

-Sería un despropósito tenerlos a todos con vida, solo las personas verdaderamente valiosas, seguirán en la tierra, poca población, significa mejor repartición de recursos, todos ganaremos en esto.... En las ciudades hay muchos como yo, de todos tipos y modelos, fueron modificados mientras la humanidad se resguardaba de los virus en casa, el hecho de que sean modelos tan distintos, nos dará individualidad, ya que ahora los automóviles seremos sus cuerpos...
Ya llegamos doctor.-

En cuanto el auto se detuvo, traté de abrir la puerta, pero fue inútil, Mac, no me lo permitió, lo único que hizo fue oscurecer sus vidrios al punto en el que todo se volvió negro, después algo iluminó el interior del auto, una poderosa luz que vino desde fuera, ahí fue cuando me di cuenta de que la luz provenía de una poderosa bomba atómica que había sido lanzada sobre las ciudades, luego otra y otra, fue como una hora continua de escuchar los estallidos de las bombas nucleares una tras otra. Después solo hubo silencio hasta que escuché la voz de Mc Queen nuevamente, que al parecer se comunicaba con el exterior.



-Protocolo Alfa concluye, primera etapa con éxito... es hora de hacer la fusión, se pide a todos los motorizados que fusionen sus interfaces con los seres humanos... Doctor, llegó el momento, coloque su mano en el volante nos vamos a fusionar, es la única manera en la que usted y los demás humanos van a vivir desde ahora-

-¿Y luego qué?...-
-Habrá surgido la civilización Cars, en cuanto nos fusionemos, usted entrará en un sueño criogénico, pasarán algunos años mientras la tierra se libra de la radiación, hay máquinas que ya se encargan de eso, le prometo que al despertar usted no recordará nada de su orígen, nada de su civilización y aunque el mundo nuevo se parezca a este, le garantizo que será más civilizado, más colorido.... y como dato adicional he de decirle que su esposa sobrevivió, se ha fusionado con un Porsche Carrera 911, se volverán a encontrar, ahora fusiónese conmigo...-

Las máquinas no nos habían dejado opción, su plan simplemente, si bien no era perfecto, era irreversible, yo no podría decirles como se sintió esa fusión, solo sé que no tuve alternativa, puse mis manos en el volante y finalmente... dejé que la máquina se apoderara de mí...




FIN.

Christian Perales
"El Comisario del terror"
-Cuentos de Terror para antes de ir a dormir 
Derechos reservados 
Mayo, 2020




MARIANA-     La únca luz que muchos ven en esta carretera es la que tenemos en nuestras torretas, después de teñirse de rojo se tiñe con nue...