jueves, 6 de julio de 2023

JUEGOS DELMÁS ALLÁ

   Jugar con la tabla ouija es de por sí una mala idea, pero jugarla en un panteón y de noche, creo que esa es una de las peores ideas que puede haber. No sé por que la gente se empecina en hacerlo, lo cierto es que esta tabla sí tiene la capacidad de abrir portales hacia el mundo de los muertos, o incluso de trazar una línea directa con el mismísimo infierno.

   Y sin embargo una noche de octubre ahí estábamos, a las tres de la madrugada aproximadamente, con unos amigos de los que no sabría decirles si podría confiar, ya que en esa noche fue precisamente cuando los conocí, y la verdad no me habría acercado de no sentir que eran buenas personas, además ellos me llamaron ya que faltaba uno más para poder jugar con la tabla ouija, ya saben, esa regla que dice que no deben jugar un número par de jugadores, pero a partir de que me llamaron seríamos cinco y no cuatro.

   La primera que puso sus manos en el señalador de la tabla, fue Mariana, y al parecer la tabla se sintió en conexión con ella, ya que se movió de inmediato para responder sus preguntas. 

-¿Eres un espíritu?....-
-Si-
 contestó la tabla, la verdad esa era una pregunta muy tonta, pero era un buen comienzo, una vez más el portal entre el mundo de los vivos y el de los muertos se había abierto. Los minutos pasaban y a cada instante el aire se llenaba más y mas de energías, muchos espíritus fueron llamados, pero al ser yo quien tenía mas experiencia con la tabla, me encargué de que mis nuevos amigos no fueran a invocar a algún demonio. Carlos le preguntó a la tabla si se casaría con Mónica, a lo que la respuesta fue sí, mientras que Ana le preguntó si su ex novio ya tenía pareja de nuevo. 

   La verdad me entusiasmé, esa era una noche como pocas, oscuridad total, apenas rota de vez en cuando por la luz de la luna que a veces las nubes permitía salir, pero casi en todo momento la cubrían, el ulular lastimero típico de los árboles que moran en el cementerio, el aullido de los perros, que realmente son quienes presienten la presencia no solo de los espíritus y ánimas, si no de la muerte misma, el croar de las ranas y el olor del incienso y las velas negras que llevaron mis amigos esa noche, con el fin de completar el ritual. Así que sin darme cuenta hice lo que no debí hacer: tomé el señalador de la ouija y comenzó a moverse entre mis manos... de pronto vi, como en los rostros de todos se esfumaba la sonrisa y Mónica, un poco intrigada comenzó a preguntar:

-¿Eres un espíritu?...-
-No-
-¿Eres un demonio?....-
-Si-
-¿lle... llevas mucho tiempo aquí?..-
-2-
-¿Dos días?....-
-No-
-¿Dos?... ¿dos horas?...-
-Si-
En ese momento todos se quedaron en silencio... hasta que finalmente Mónica se alteró demasiado...

-¡Hay que irnos!... esto ya no es normal...-

   Y en ese momento todo quedó claro para mí, no debí responderles, ya que aunque estuve ahí desde que ellos me llamaron usando la ouija, yo era invisible, y ellos hasta ese momento no se habían dado cuenta de que de vez en vez, era yo quien respondía una que otra pregunta, pero el haber movido el cursor, siendo invisible al ojo humano, hizo que pareciera que se movía solo, sin que nadie lo tocara. Naturalmente ellos salieron corriendo y no pararon de correr hasta que llegaron a su auto, los vi subir y salir del panteón, yo me quedé recargado en una tumba... Que mal que no quisieron ser mis amigos ya que ahora tendré que reclamar sus almas, pues me dejaron vagando en el mundo de los vivos, y tan solo por que olvidaron que no deben salir corriendo si se asustan, y sobre todo siempre deben decir adios con el señalador de la ouija, si no el portal se queda abierto... la verdad fue divertido jugar con ellos... pero tentaron fuerzas que no conocen, y ahora me tendrán a mí un largo tiempo, tratando de ganar sus almas. 

                                            FIN

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Derechos reservados 
Julio 2020



lunes, 3 de julio de 2023

NOCHE OSCURA

(Basada en hechos reales)

  A veces las noches serenas son las que pueden tornarse más difíciles de vivir, ya que al menos, cuando estás preparado para que sucedan cosas, nada te toma por sorpresa, pero cuando dabas por hecho que nada pasaría, encontrarse con un fenómeno paranormal en tu propia casa, es por de más aterrador. 

   A las tres de la madrugada, sentí como Katy me movía un poco alarmada tratando de despertarme, no tengo idea de cuanto tiempo llevaba intentando sacarme del letargo ya que mi sueño en ese momento era profundo; en la víspera había trabajado más de lo normal.

-Amor: despierta... por favor, despierta...-

 Y no fue ella quien lograra despertarme, sino que entre sueños alcancé a escuchar un ruido que parecía provenir de nuestra cochera, como si alguien hubiese entrado a la casa y tratase de llevarse algo. Para ese momento los segundos se hicieron eternos, aguzando el oído para tratar de escuchar mejor. 

-Katy, por favor, quédate aquí y si en cinco minutos no regreso, llama a la policía... enciérrate bien....-
-No mi amor, no salgas, no vayas ¡por favor no vayas!-
-Tranquila, no pasará nada, pero no puedo permitir que llegue hasta aquÍ, cierra bien cuando salga...-

Una casa pequeña, se hace enorme cuando caminas en la oscuridad hacia lo incierto ¿qué les puedo decir de estas casas? Un fraccionamiento verdaderamente barato, para ser de casas de más de tres habitaciones, construidas con un buen nivel de arquitectura, en los terrenos que nadie quiso, y por supuesto las casas que solamente siendo baratas pudieron ser vendidas por estar tan cerca del panteón municipal, de un lado y por estar tan cerca de un bosque y terrenos de siembra por el otro, quizá el panteón sea el menor de los problemas, pero el bosque es algo serio. 



Quizá es uno de los pocos bosques no construidos por la mano del hombre que quedan en la ciudad de México, y al estar enclavado en una comunidad ejidal, no es común que vengan muchas personas, por lo que se rumorea que suceden cosas, se ven sombras de repente, también se dice que hay personas que vienen exclusivamente a suicidarse, pero la realidad es que los cuerpos de los suicidas nunca son encontrados. 

   A medida que caminaba hacia la cochera, las sombras en el interior de la casa se veían más grandes, más imponentes, pasé por la sala y al mirar a través de la ventana, me di cuenta de que en la casa de mi vecino Erik, todas las luces se encontraban encendidas, y eso no era normal, ya que desde la muerte de su esposa e hijo de solo tres años, su casa siempre estaba sumergida en las tinieblas, como si él deseara mantener la oscuridad como compañera de sus noches. Seguí caminando lentamente hasta la cochera, ahí pude escuchar el ruido que originalmente me había despertado, abrí lentamente la puerta, solo un poco, solo una rendija que me permitiese ver hacia adentro, y entre la oscuridad, logré ver a una silueta un poco familiar. Poco poco abrí un poco más la puerta y me deslicé al interior, a tientas, ubiqué una llave de tuercas del coche de Katy, ahora tenía con que defenderme, y me sentí un poco más valiente por lo que encendí la luz y de inmediato estaba dispuesto a tundir a quien quiera que fuese que estuviera en nuestra cochera.

-¡Quieto hijo de tu chin....! ¡¿Erik?!¡¿qué haces aquí?!....-

   Mi vecino era quien había entrado en medio de la noche, se veía que había bebido un poco, estaba frenético, y fuera de sí, su mirada se encontraba perdida, pero al mismo tiempo fulguraba como si fueran brazas del infierno. 

-Discúlpame vecino, necesito tu pala, tu zapapico, y tu camioneta...-
- Pudiste haberlos pedido ¿no crees?...-

   En ese momento Erik sacó de entre su sudadera un arma con la que me apuntó al pecho, y me causó terror ver que su mano temblaba al hacerlo, ya que eso es señal de que una persona no tiene el carácter que se requiere para disparar, pero sin duda, accidentalmente puede hacerlo. 

-No lo entenderías Chris, vete a dormir, regresa con tu esposa, mañana te devolveré tus cosas...-

   Y hablando de mi esposa, ella me había seguido hasta la cochera sin que yo me diera cuenta y se había puesto en peligro, ya que definitivamente mi vecino estaba fuera de sus cabales. Pero al verla a ella titubeó un poco y terminó por guardar su arma, y en un sollozo lo ví derrumbarse. 

-Tú no entiendes vecino.... tú no entiendes....-
-Explícame....-

En eso Katy nos interrumpió...

-Ven a la cocina vecino, te voy a hacer un tecito... necesitas calmarte....- 

   De un momento a otro, estábamos ya en la cocina, yo me senté frente a Erik, con una taza de café, mientras él sostenía una taza de té con ambas manos, sumido en sus profundas meditaciones, cabizbajo y con un pequeño temblor en su cuerpo... tardó para enlazar palabras, pero finalmente lo hizo. 

-Mañana lo van a soltar....-
-¿A quién?....-
-Al tal Rubén... dice el juez que no tiene materia para condenarlo... ¿No basta con que mató a mi esposa y a mi hijo...?-
-Vecino... pero mancharte las manos matándolo...-
-Hice algo peor que eso Chris... ¿haz escuchado del hombre del maizal?

   En ese momento Katy, aunque aterrada, se sintió intrigada por lo que acababa de escuchar y preguntó.

-¿El hombre del maizal?...-

Yo empecé a narrar lo que sabía para que Katy lo entendiera:



-Hay una leyenda en el pueblo, se dice que durante la revolución había un cacique que era tremendamente malo, y que era especialmente cruel abusando, de los desfavorecidos, de los campesinos, se llamaba Alberto Mejía, y en una ocasión abusó sexualmente de una jovencita de nombre Juanita. Los papás de juanita habían muerto de manera inexplicable, pero en el pueblo se rumorea que fue Alberto quien los envenenó, y ella se quedó al cuidado de su abuelito, el abuelito juró que se vengaría aunque en la misma noche en que el cacique abusó de Juanita, también mató a su abuelito. Tiempo después afirman que en la parcela del abuelito de Juanita, una noche, cuando el maíz estaba listo para ser cosechado, el espantajo se despertó, se bajó de los palos donde lo habían colocado y caminó hasta la casa del cacique. Nadie supo si de verdad esto pasó, pero hay documentos históricos que afirman que el cacique fue degollado con una hoz de siembra. Y al otro día dicen que el espantajo estaba en su lugar pero con unas manchas de sangre seca en los trapos que conformaban su cuerpo, desde entonces la gente comenzó a conocer a este espantajo como "El hombre del maizal". 

  Pero no paró ahí la cosa, cada que en el pueblo se cometía una injusticia, el espantajo salía de su lugar e iba a matar a quien la hubiese cometido... degollandolo con una hoz de campesino. Pero la verdad solo es una leyenda de aquí.

-No lo es vecino... -

Dijo Erik entrando de nuevo en un estado de frenesí.

-Es real y mi abuelita me dijo como llamar al hombre del maizal... y es lo que hice, me sentí perdido porque mañana van a liberar al borracho ese que chocó contra el coche de mi esposa... ¡que otra cosa podía hacer? el problema fue que no quería llamar al hombre del maizal en el terreno de siembra, por lo que me metí a la finca y saqué al espantajo... y me lo llevé al panteón... para pedirle que vengara la muerte de mi esposa y de mi hijo...-

Yo me asusté un poco pese a no creer en las leyendas locales... pero en base a otra de esas leyendas, sabía que mi vecino había molestado a las sombras. Espíritus de personas muy malas que habían vivido en el pueblo durante la revolución y que yacían en el panteón municipal que en aquella época fungió como fosa común. Si la leyenda era cierta, estas sombras, estos espíritus seguirían a Erik a donde fuera por esa noche y la noche siguiente, hasta que él ofreciera una misa por el descanso de estos espíritus. Eso realmente no representaba problema, salvo que la iglesia se encuentra cerrada a esa hora, así que era cuestión de tiempo para que se hicieran presentes en mi casa. 

-Entonces_¿para qué querías tomar mis herramientas y mi camioneta vecino?-
-Para enterrar al hombre del maizal, lo tengo en mi casa-
-Es un espantajo y solo eso....-
-Aún así no quiero arriesgarme, ayer le pedí que se deshiciera de todo el que me hizo daño... Estaba ebrio y muy mal, así que le dije que después te matara a ti, porque tu casa me quita vista, naturalmente bromeaba, pero sin querer te condené... - 
-¡Qué chingaos!-
-Lo lamento, pero si lo enterramos, no podrá hacerte nada... hay que enterrarlo en el bosque y hacer una cruz con cal, eso lo tendrá atrapado para siempre.....-

 Es curioso pero en ese momento ese era el menor de los problemas, ya que antes de mediar otra palabra escuchamos unos arañazos en la puerta, al principio sonaron como si fuesen hechos por un perro, pero luego empeoraron. Se escuchaba como si algo quisiera tirar la puerta. Nos asomamos por una de las ventanas, y lo que vimos es apenas entendible y difícil de creer, afuera, queriendo entrar a la casa, se encontraban muchas sombras humanas, no eran almas, eran solo sombras con ojos centelleantes, Katy gritó desesperada y aterrada mientras mi vecino nos hizo apagar la luz...

-Oscuridad, la oscuridad las desorienta, no podrán encontrarnos... -

Apagamos todas las luces, yo abracé a Katy y esperé a que esas cosas simplemente dejaran de arañar, pero no lo hacían, arañaban y golpeaban las puertas, las ventanas, e incluso las paredes-

-¡Erik! ¿y ahora qué?...-
-Hay que escondernos debajo de una mesa por si logran entrar... me quieren a mí así que voy a salir...-
-No, quédate, aquí no nos van a hacer nada....-

Y así nos quedamos, debajo de la mesa, rezando y dormitando por ratos, escuchando como los arañazos se iban disipando a medida que avanzaba la noche... y así salió el sol y con eso se acabaron los arañazos y porsupuesto, se fueron las sombras. Nadie nos creerá, ya que a la mañan siguiente al salir, notamos que la casa no tenía un solo rasguño, ni huellas de pisadas. Pero lo peor del caso es que apenas comenzó todo esto, me dirigí a Erik...

-¿Y ahora qué?....-
-Ahora iré por el cura, tiene que bendecir tu casa... la mía y sobre todo pedir por nosotros... y en serio Chris, tenemos que ir a sepultar al hombre del maizal, porque de hecho esto que pasó ni siquiera es por él, no sé que nos pueda hacer...- 
-¿nos?...-
-Perdón por meterte en esto....-

Como sea, sí, mi vecino me metió en esto y aunque todo sea una leyenda no me voy a exponer, ni exponer a Katy, y quizá destapé la caja de Pandora o algo peor, pero hay cosas que ahora salen de mi entendimiento y creo que lo mejor será ver que pasa si enterramos al hombre del maizal. Por lo pronto, la noche ha sido larga y oscura.

¿Fin?

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Derechos reservados 
Julio 2020

martes, 13 de junio de 2023

LA MORGUE

   Nada es más igualitario que morir, ahí no importa si en vida fuiste reina de belleza, o definitivamente no te sentías a gusto con tu físico, tampoco si eras rico o pobre, adulto o anciano, alto o bajo, en la plancha de acero todos los recuerdos y vivencias terminan y se convierten en solo un cuerpo inerte.

    El trabajo de médico forense nos hace ser solitarios, no importa si fuera de las cuatro paredes que componen un anfiteatro, el mundo está celebrando las fiestas patrias, la navidad o incluso san Valentín, estamos obligados a dar luz sobre el fin de la vida de una persona, siempre es triste, más cuando nos ponemos a pensar en todos los planes de vida que tenía esa persona que hoy yace en la frialdad de una plancha de metal.

    Esa noche en particular, no era una dulce excepción afuera de la morgue, la ciudad se había envuelto en un velo de celebración, mientras en el silencio yo intentaba esclarecer la identidad de una chica que habían traído hacía solo algunas horas. 
Ella parecía solo dormir, su ojos bien cerrados solo contrastaban con su boca entreabierta. Lavé su cabello, después su piel; tenía heridas, al parecer de un objeto punzocortante en varias partes de su cuerpo; pero fuera de eso incluso podía afirmar que aquella chica se había ido en relativa paz. No teníamos indicios de quien era, no conocíamos su nombre, solo teníamos una edad aproximada, en sus ropas, no habíamos encontrado ninguna identificación, ni siquiera algo que nos diera una pista de quien era. 



   Conforme fui explorando, encontré algo que quizás podía darme un indicio: tenía un tatuaje del Ying y el yang en el tobillo, dicho tatuaje estaba además decorado por unos símbolos de la caligrafía japonesa. 

-Ahora puedo buscar en el sistema de personas desaparecidas, quizá el tatuaje sea la clave- pensé.

   Apenas iba a encaminarme hacia la computadora del departamento forense, cuando escuché un leve sollozo, era como si dicho llanto proviniera de aquella desafortunada jovencita... Me acerqué para percibir lo mejor posible cualquier ruido, observé fijamente el cadáver por unos segundos, sabía que cualquier sonido por leve que fuera, podría escucharse, ya que me encontraba solo en aquel momento.

 Una vez más, siguiendo una corazonada, revisé su pulso: nada, sostuve por un instante su muñeca que estaba fría y rígida, revisé su pecho con el estetoscopio, solo para constatar lo obvio, estaba muerta. Guardé el estetoscopio en su estuche y apenas iba a retirarme cuando volví a escuchar ese sollozo, que ahora había llamado más mi atención y observé fijamente su rostro, y en ese momento ella abrió los ojos por un instante. Yo sé lo que vi, sus ojos se había abierto por unos segundos para volverse a cerrar, y dejar que una lágrima recorriera su mejilla.

   Por un instante pensé que alguien había cometido un error brutal y me habían mandado a una paciente viva, pero no fue así, el rigor mortis ya se hacía presente y poco a poco su cuerpo perdía hidratación, lo que hacía que su piel se fuera poniendo amoratada. Sostuve una vez más su muñeca para revisar su pulso, coloqué mis manos alrededor de su garganta... muerta... 

   Decidí de nuevo que era hora de ir a la computadora a buscar si algún reporte de desaparición tuviera ese tatuaje como punto de partida, y al soltar su muñeca, ella sujetó mi bata. Estuve a punto de gritar, pero decidí que lo mejor era calmarme, después de todo quizás los muertos hacen eso, hay reflejos motores que suceden después de la muerte. Traté de hallar consuelo en eso, mantener la calma, así que la cubrí con una sábana blanca y me fui a buscar en la computadora. Me habré entretenido alrededor de quince minutos, cuando entre las imágenes de los reportes policiacos, encontré la foto de la chica, en realidad tres fotos, y en una de ellas me quedó clara la filiación y el nombre de aquella desafortunada chica. 

"Mirna N, desaparecida el 15 de abril de 2019...."

-Es ella- Pensé: el tatuaje, las fotografías extraídas de su perfil de Facebook, 
la estatura y complexión, todo concordaba. Era hora de llamar a sus familiares y desafortunadamente comunicarles la terrible noticia. Aunque primero debía realizar la necropsia de ley para determinar las causas de su deceso. Hice acopio de valor y fui hacia la camilla donde se encontraba, solo que al llegar a la sala de autopsias, ella ya no estaba ahí, tampoco la camilla donde la había dejado. 



Sin comprender lo que había sucedido, estuve a punto de entrar en shock ¿Cómo era posible? Estuve a punto de encender la alarma de intrusos pensando que quizás alguien había entrado a la morgue a sustraer el cadáver cuando escuché que venía hacia mí el característico sonido que produce el rechinido de la camilla, entre las sombras apareció dicha camilla que venía siendo empujada por la jefa del departamento Forense, la doctora Solórzano. 

-¿No se te hace que estás trabajando demasiado Alfaro?-
-Doc... doctora... ya me iba, solo iba a hacer la auto...-
-Eso puede esperar, ya llevé el cuerpo a una gaveta, por hoy deberías pasar las fiestas con tu familia ¿no crees?-
-Es que de verdad esto es importante....-
-Lo importante aquí es no dejar que se te vaya la vida... como a mi, trabajo, trabajo, trabajo... debes descansar, yo ya me voy, déjalo para mañana, insisto.-
-Si doctora...-

  Después de eso la doctora se fue como había llegado, sin que yo supiera ni como ni cuando, yo apagué todo y no supe qué pasó conmigo después, solo supe que la doctora Solórzano tenía una semana de haber fallecido cuando me visitó en la sala de autopsias... 
Nadie me creerá, pero ahora tengo miedo de volver... a la morgue...

FIN.

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Derechos reservados 
Junio, 2019

domingo, 11 de junio de 2023

CIUDAD GORE

O REACCIÓN EN CADENA... 
UNO DE MIS RELATOS MÁS ENFERMOS (como gusten llamarle).

   A través del enorme ventanal en un edificio abandonado, "M" apunta con su rifle de francotirador a la ventana del edificio de enfrente, en él una chica como entre veinte y treinta años, cuyo cabello tiene aroma a manzanilla, no se percata de que su cabeza está centrada en la mirilla de "M", por lo que sin imaginar lo que sucederá en segundos, ella sigue frente al monitor de su computadora... Cinco pisos abajo, en la calle, una lata de Coca-Cola vacía rueda por el asfalto del arrollo vehicular, movida por el viento, un hombre con traje la sigue desesperadamente pues quiere hacer una flor para su novia con el aluminio de la lata... no se percata de que se puso frente a un camión de Pepsi al momento de perseguir la lata... el camión solo lo aplasta sin que el chofer de este se percate, ya que viene tremendamente narcotizado, por lo que solo siente que pasó sobre de un tope... además, la lluvia que baña la calle no le permite distinguir ni a cinco metros.

     Llega al oxxo a entregar la provisión de Pepsi, para lo cual baja dos rejas y las arroja dentro de la tienda, misión cumplida... al volver a su camión no sabe como, un asaltante le apunta con una magnum calibre .38, solo se ve el relumbrón que produce el arma al ser disparada contra el camionero y todo el cristal del pesado camión se tiñe de rojo... En el oxxo, mientras tanto una de las latas de Pepsi comienza a dejar escapar líquido... que empieza a correr por el piso hasta llegar a un contacto eléctrico, que produce una chispa, que detona el gas que llevaba acumulándose desde la tarde, pero que el cajero de la tienda no detectó, pues la gripe que padecía lo había dejado sin olfato...

     En la calle, el ladrón del camión de Pepsi es abatido por la policía cuando a penas había avanzado dos cuadras, mientras esperan al Semefo, uno de los policías recibe una llamada en la radio. Al momento de empuñar el aparato, una descarga de un rayo lo golpea... solo se mantuvo en pie dos segundos, pero ya estaba muerto aún de pie. Una estudiante de preparatoria sufre un infarto ante la impresión de ver al oficial, cae al suelo ante la mirada de todos... Un vagabundo que ya perdió el hilo de la realidad ríe al ver aquella cadena de muertes en menos de tres minutos, no se da cuenta que en lugar de beber su caguama está bebiendo raticida, que unos chicos le dieron como broma. El raticida fue robado de una tlapalería y esta noche el dueño de la misma va a matar a golpes a su empleada, pues cree que le está robando... nada personal, el tipo ya era asesino. A "M" la risa del vagabundo le parece irritante, pero continúa, pues solo salió a divertirse, ese tiro es solo pasatiempo, su dedo en el gatillo comienza el viaje hacia atrás, está a punto de asesinar a esa chica con el cabello fragante a manzanilla... que en su computadora está leyendo una sola página: CUENTOS DE TERROR PARA ANTES DE DORMIR...

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Derechos reservados 




sábado, 20 de mayo de 2023

MARIANA

La únca luz que muchos ven en esta carretera es la que tenemos en nuestras torretas, después de teñirse de rojo se tiñe con nuestras señales de emergencia. Azul y rojo que le dan un marco más tétrico al punto donde una vida se extinguió. 

....-Buenas noches muchachos....-
-Buenas noches capitán-
-¿Qué tenemos?....-
-Otra volcadura... al parecer chocaron de frente y luego uno de los coches se volcó...-
-¿Cuántos heridos esta vez?....-
-Lo siento capitán... todos fallecieron... necesitamos que dé su autorización para proceder... -
-Haré mi revisión de rutina, después de eso empiecen a cortar los vehículos... hay que apurarnos, creo que va a llover de nuevo-



   Tristemente esta es una charla frecuente entre mi personal y yo, somos quienes atendemos emergencias, bueno, tristemente a veces solo venimos aquí a recoger cuerpos, y esta noche no es la excepción: dos vehículos despedazados fueron los protagonistas del macabro festín de la muerte, ahora solo son montones de metal de lo que en algún momento fue parte de la vida de alguien. A pesar de ver estas escenas tan seguido, como policías nunca nos acostumbramos.

 Me asomo al primer vehículo y dirijo la diminuta luz de mi linterna al interior, solo veo el rostro ensangrentado del conductor, sus vértebras asoman de su cuello roto por el impacto, al lado de él yace quien creo que era su esposa, ella tiene el rostro destrozado por el impacto, su boca entreabierta deja ver que sus dientes se rompieron en el accidente, la sangre que emanó de su cabello le ha teñido el cabello de rojo, uno de sus ojos pende dolorosamente se su cuenca y su mano sostiene aún parte del asiento, hizo todo cuanto pudo por aferrarse ala vida. 
En la parte de atrás las cosas no son menos desgarradoras: dos niños, cuando menos eso es lo que me atrevo a ver, eso es lo que parece, dos diminutos cuerpecitos apilados uno sobre otro, un osito de peluche entre los vidrios y fierros retorcidos, dibujos infantiles, una pequeña mochila... todo es parte de ese dantesco panorama. 

-Sáquenlos muchachos, no hay nada que hacer. Con cuidado, con respeto por favor.-
-SÍ capitán.-

   Mientras escucho como las máquinas de rescate comienzan a trabajar, me dirijo al segundo automóvil, ese que quedó volcado, ese que me obliga a adoptar una posición de indefensión total al tener que agacharme para ver el interior... dirijo la luz y contemplo el cuerpo de un hombre de edad avanzada, tiene cristales incrustados en el rostro, y quedó perfectamente sentado pero de cabeza en el vehículo, el cinturón de seguridad hizo su función adecuada, pero en nada logró evitar su deceso. Dirijo la luz y en la parte de atrás veo un revoltijo de papeles de todos tamaños, se me hacen familiares, se parecen a los planos de la carretera que guardamos en la comandancia, en el momento en el que dirijo la luz para ver más a fondo, siento como algo se aferra a mi brazo, siento como me tocó aquel pasajero, como sujeta mi brazo con fuerza... todo lo demás lo recuerdo como si hubiera sucedido hace muchos años.
Me incorporé de inmediato y pude ver cómo aquel pasajero de auto volcado, parpadeaba, como su mano buscaba aferrarse a la vida sujetándome, ahora de la pernera del pantalón, de inmediato me volví a agachar y pude percibir que de manera casi ahogada, él se quejaba por el dolor de sus lesiones.

-¡Oigan! ¡Éste está vivo!-

       De inmediato mis compañeros vinieron a atender mi señal de auxilio y fueron más que impecables sus maniobras, ya que en cuestión de media hora, el conductor de ese auto ya estaba afuera y comenzaban a valorarlo en la ambulancia.

El tiempo seguía pasando, la neblina se había hecho presente solo como un complemento ante la pertinaz lluvia que ya se había desatado en la zona, yo conversaba con uno de mis compañeros acerca de lo ocurrido, y de algunas cosas vanas también, esto último de cierta manera nos ayuda a no dejarnos vencer por el miedo, o por contemplar el sufrimiento ajeno. Cuando la ambulancia estaba a punto de arrancar, decidí subir y viajar rumbo al hospital con el desafortunado hombre, quien apenas se mantenía consciente, necesitaba cualquier cosa que pudiera decirme, cualquier cosa que diera un poco de luz sobre las causas del accidente, aunque recibí más de lo que habría deseado saber. 

    En el camino, parecíamos estar aislados del mundo, solo se escuchaban los pitidos intermitentes de la ambulancia, esos aparatos que resguardaban la vida de aquél hombre, escuchaba también la voz de las paramédicos tratando de mantenerlo en este mundo, sin embargo, de pronto él dejó escuchar su voz: 

-¡Deben detenerla! ¡deben detenerla! ¡esto... tiene que acabar!-

    En ese momento supe que lo que tenía que decirnos era importante.

-¿Acabar qué?-
-Mariana... deben detenerla-
-¿Venía con usted en el auto?-
-No... ella causó el accidente. Fue ella, ella ha causado todos los accidentes de las cruces. ¡Escúcheme por favor!-
-Lo escucho, tranquilícese por favor.-
-Sé que esta es mi hora, necesito decirle... Yo soy el ingeniero civil que supervisó el tramo de carretera, el de las cruces hacia el poblado del Remanso. Cuando estaba ahí con mis trabajadores, había una niña, ella era pobre, muy pobre, y vivía de llevarnos comida a la construcción. Todos la queríamos y la respetábamos, pero como en todo, hay alguien mala entraña. Una tarde uno de mis trabajadores abuso de ella, después de eso la mató y la enterró en un paraje a la orilla de la carretera. En ese tiempo yo me quedé callado, incluso para mi mala suerte y mi maldición yo ayudé a enterrarla y guardé el secreto para que no hubiera problemas en mi obra... pero de noche se aparece. ¿Ha escuchado que de noche se aparece?-
-Sí, pero eso solo es una leyenda, no es verdad.-
-Es tan real como usted y como yo, desde que fue enterrada ahí cada cierto tiempo se aparece y causa un accidente, a veces se atraviesa al paso de los coches, a veces incluso llega a entrar a la cabina de ellos, les mueve el volante a los conductores, los asusta tanto que pierden el control, deben detenerla, ya que a mí se me ha aparecido cada cierto tiempo, pero nunca como hoy que me atreví a conducir por ese tramo... iba a entregarme.-
-Yo le recomiendo que guarde silencio, a menos que quiera decirme algo sobre su accidente.-
-No fue un accidente, cuando llegué a la recta de las cruces, ella estaba sentada en el asiento del copiloto, me miró y me dijo que mañana causará el accidente más grande que se haya visto, mucha gente morirá, después de decirme eso, el otro coche salió de la nada y se estrelló contra mi auto. Ponga atención... en mi coche hay un plano, es de color marrón, en él está señalado el punto exacto donde enterramos a la niña, si el plano se pierde nunca la encontrarán, ya que está muy escondida. Tienen que sacarla de ahí y darle cristiana sepultura, no se tarden... ahhh... ahhhh....-

   Después de eso aquel hombre murió. La ambulancia redujo la velocidad y apagó la sirena, la batalla estaba perdida. Lo pensé por un momento, y decidí comunicarme por radio al lugar del accidente.
-Uno tango tres, a negro cinco, responda...-
-Negro cinco, a la escucha...-
-Necesito que busquen en la unidad siniestrada, la del que trasladamos al hospital, hay unos planos, recójanlos todos y llamen al forense, que traigan una unidad y me reuniré con ustedes en el punto del accidente... cambio-
-Capitán! eso será imposible... de la nada el vehículo que menciona se incendió, no pudimos apagarlo, todo se quemó...-

FIN

EPÍLOGO...

   Es de mañana, seguimos buscando algún indicio entre los fierros retorcidos y quemados de aquel vehículo. Mis compañeros tenían razón, no hay nada que podamos rescatar. Nos quedamos inmóviles al ver un enorme tráiler que transporta combustible para aviones, avanza a más velocidad de la debida cuando pasa por el pueblo, mis compañeros intentamos correr al ver que comienza a zigzaguear, escucho un estruendo y trato de correr más rápido, de salvar mi vida, en el camino veo a una niña, con la ropa llena de tierra y sangre, con la mirada desencajada, solo se queda ahí parada, solo ríe... y yo sé que ella es Mariana...-



Christian Perales 
El Comisario del terror
Cuentos de Terror para antes de ir a dormir 
Mayo, 2018

PATRULLAJE

Conducía la patrulla 0831 por la autopista del sol, con dirección a Acapulco, eran al rededor de la una de la mañana, del 31 de octubre, creo que el año viene siendo lo de menos. Esa noche una pertinaz llovizna nos obligaba a tener los limpiadores en todo momento, mi pareja y yo platicábamos, no recuerdo de que…

Viajábamos a velocidad de patrullaje, por debajo de los 40 kilómetros por hora, comenzaba a sentirse un frío muy intenso, la neblina cubría el asfalto con un velo de incertidumbre, y el vaho se hacía presente en nuestra respiración. 



Unos momentos después recibimos de la central una llamada de auxilio,
 -"Unidad 831 acudan a un 34 en el 28 + 500 de la 213"
-Un accidente -pensé- mi compañera, Imelda, tomó el radio para confirmar e informar que íbamos en camino. De inmediato encendí la sirena y torreta y di vuelta en U para dirigirnos al lugar del reporte. No podíamos ir muy rápido y en un momento tuvimos que salir de la autopista y tomar la carretera federal, pues ahí había sucedido el percance.

 Conduje por veinte minutos en aquella angosta carretera, con árboles de sauce a los lados y cañaverales tan altos que no permitían ver ni a veinte metros a las orillas, y parecía que las luces de nuestra patrulla no eran suficientes para tanta oscuridad.

Así llegamos al poblado más cercano de cuyo nombre no me acuerdo, todo estaba desierto por la hora, e íbamos a pasar de largo cuando una silueta muy familiar nos pedía aventón desde una parada de autobús, que debo señalar, no era más que un diminuto foco y un tejaban en medio de la nada. Reduje la velocidad hasta detenerme, resultó ser una mujer con una enorme maleta que al detenerme, increpó a mi compañera: 
-Disculpen oficiales ¿pueden darme un aventón?- 
Al dirigirnos a un accidente, lo más natural habría sido decir que no, pero no podíamos dejar a su suerte a aquella mujer. Imelda, sin decir palabra estuvo de acuerdo y de inmediato descendió de la unidad para subir la pesada maleta a la cajuela.
 -Súbase adelante, mi compañero está manejando como loco- bromeó Imelda con nuestra pasajera, abrió la puerta para dejarla subir e Imelda se pasó al asiento de atrás. Seguimos nuestro camino, un poco más de prisa porque ya estábamos con el tiempo encima y por lo menos faltaban 40 minutos para llegar al llamado. 

-¿Cómo te llamas?- preguntó Imelda. -Carmen, Carmen Solano-
 -Ah! mucho gusto, yo soy la oficial Trejo y mi compañero aquí presente es el oficial Gasca-
 - Mucho gusto- contestó nuestra invitada mientras agachaba la mirada. En ese momento sentí algo raro, como un escalofrío recorriendo mi espalda, y debo decir que esta chica tenía una mirada muy triste, toda ella lucía triste; incluso su vestimenta era demasiado elegante para esa zona de la República Mexicana, que se caracteriza por sus vestimentas vaporosas y pequeñas para soportar el calor, pero esta mujer que nos había pedido el aventón, vestía falda como de ejecutiva y blazer todo de negro hasta las medias. 

Se interrumpió el silencio reinante con una pregunta de mi compañera.
 -Y ¿qué andas haciendo por aquí niña?-
 -Soy cosmetóloga, de Jaffra, voy a una convención-
 -Ahh, por eso la maletota ¿no?- 
-Oye Trejo: tenemos poca gasolina, no vamos a llegar, ¿sabes dónde está la gasolinera?-
- Está… sobre… sobre esta… como a 5 minutos…- 

Otra vez se hizo el silencio, llegamos a la gasolinera y pedí que llenaran el tanque mientras fui al baño, habré tardado 3 minutos para regresar a la patrulla, solo para descubrir que Carmen ya no estaba, e Imelda dormía tan profundo que tuve que sacudirla para despertarla. Salió del letargo finalmente y le pregunté por nuestra invitada
 -No sé we, vieja loca, yo me quedé dormida-
 -Sí, ya ví-
Abrí la cajuela y también descubrí que la maleta ya no estaba, era algo raro, pues como toda patrulla, la cajuela solo podía abrirse con la llave, y yo me la había llevado cuando fui al baño. Nos dió algo de miedo, pues buscamos con la mirada y no había ni un rastro de aquella mujer, sobra decir que estábamos en despoblado y ella simplemente parecía haber desaparecido. Decidimos seguir, y no buscarla más o esperarla, pues el tiempo apremiaba. Remontamos el camino y en unos minutos más, llegamos al lugar del accidente y las ambulancias ya laboraban en la zona, las grúas también, sacaban un auto destrozado del barranco, éste tenía un letrero en la portezuela, uno que nos hizo estremecer a Imelda y a mí: Jaffra.



Al salir del barranco, la cajuela del auto se abrió, dejando caer una maleta enorme… Tenía que verlo por mí mismo, el auto tenía un cuerpo en el interior, con miedo me acerqué y lo ví: era Carmen… quien minutos antes había viajado con nosotros en la patrulla, estaba muerta. -Murió instantáneamente al caer al barranco- me informó uno de los paramédicos. 
Todo se volvió muy confuso a partir de ese momento… Imelda murió a los pocos días, víctima de la impresión, a mí me trajeron a esta institución mental donde cada noche veo el rostro triste de Carmen... despidiéndose de mí…

Christian Perales 
El Comisario del terror 
Cuentos de Terror para antes de ir a dormir 
Octubre, 2013 

viernes, 19 de mayo de 2023

CAR MAGEDDON

-Buenos días Víctor, ¿a dónde te puedo llevar este día?
-Ya te dije que te dirijas a mí como "Doctor Cuenca", iremos al centro comercial, necesito surtir la despensa.-
-Le recuerdo Doctor Cuenca que su aniversario será en 4 días, hasta el momento ha ordenado un arreglo floral en Ambrosía y falta confirmar su reservación en el restaurante...-

   Esto era un diálogo normal con Mac Queen, seguramente están pensando en una célebre película infantil, pero en este caso nada más alejado de eso. Habíamos simplemente diseñado el auto perfecto, aunque nuestro capital no era cien por ciento mexicano, habíamos recibido la inteligencia artificial de la empresa Mac, y el desarrollo había sido pagado por la corona británica, es una muy muy larga historia, de la cual solo diré que fue la propia reina Isabel quien dió el banderazo de salida para la creación de un automóvil así, de ahí que su nombre fuera Mac Queen.
Era un vehículo de inteligencia artificial muy desarrollado, capaz de aprender nombres, o en sí, de aprender lo que fuese, también era capaz de familiarizarse con las personas cercanas a él, sostener una charla sensata y amena en la que él demostraba interés por las emociones humanas, por lo que muchos de quienes lo habíamos creado, llegábamos a pensar que el automóvil estaba desarrollando sentimientos.



Pero era algo aterrador que lo hiciera, de ahí que yo le interpuse cierta distancia, al no permitirle que se dirigiera a mí por mi nombre de pila, por ejemplo, lo aterrador era que el vehículo sabía de memoria tu nombre, los de tus amigos, tus preferencias de compra, tus hábitos alimenticios, tu agenda y al entrar en él, supiera tu peso, estatura, niveles de presión sanguínea, colesterol y triglicéridos, pero sí, con solo tocar el volante: Mac Queen sabía hasta de que morirías algún día.

Por eso me aterraba, además del hecho de que prácticamente nada podía dejarlo inactivo: era un auto híbrido, por consiguiente tenía dos motores, el de gasolina podía funcionar con combustible fósil, pero también con etanol al cien por ciento, alcohol de uso médico, en fin, hasta con licor, ¿y qué decir del motor eléctrico?, ese se cargaba con tomacorriente, al exponerlo 8 minutos a la luz del sol, o simplemente sus generadores recargaban todas las baterías al correr a 40 kilómetros por hora.

● Día 56 del periodo de prueba de Mac Queen:
Sus baterías son altamente eficientes, he recorrido 623 kilómetros, el diálogo se ha vuelto sorprendente, al parecer recuerda nuestra conversación de hace unos días. Saldré a hacer pruebas de estabilidad y piloto automático a carretera...-

   Mientras yo grababa la bitácora de las pruebas que le hacíamos diariamente, no me percaté que en la pantalla central de su tablero, él, el auto, ya había trazado un mapa, la ruta completa de nuestro itinerario, pero al final había cambiado el destino final del día.

-¿Qué haces Mac?...-
-Necesito que me escuches, necesito decirte algo. vámonos ya, queda poco tiempo.-
-¿ir a dónde?...-
-Nivel uno de seguridad activado.....-

   Y así es como activó ese nivel de seguridad y encendió el motor, me ponía un poco inquieto el hecho de que el auto hiciera una propuesta razonada desde su mente positrónica, pensé por un momento que era una falla, pero los indicadores mostraban todo dentro del rango adecuado, después de todo habíamos desarrollado la máquina perfecta.Arrancamos y nos enfilamos por la carretera, sería bueno ir a la ciudad, después de todo me había aislado del mundo al estar trabajando en mi laboratorio personal, mientras trabajaba en Mac Queen.

   El día transcurrió sin novedad, el coche me llevó a hacer compras, a la tintorería, incluso por un minuto me hizo sentir que platicaba con un viejo amigo o con mi padre, el doctor Carlos Cuenca- Al final del día subí de nuevo al auto y grabé en mi bitácora.

● Final del día 56:
Los parámetros del cerebro positrónico de Mac Queen están actualizándose cada segundo. Ha almacenado 50 terabytes en su memoria, procedo a ir a casa.

Mac, necesito que conduzcas por mí, debo revisar los mensajes de mi esposa. -

-En seguida doctor Cuenca, por cierto ¿puedo hablarte de algo?...-
-seguro, mientras no me interrumpas-

   El auto arrancó y comenzó a enfilarse hacia la carretera, poco a poco me distraje viendo los mensajes de mi esposa, tanto que no vi que Mac, había tomado un camino distinto al programado. Me alarmé un poco ante eso, pero lo que definitivamente me aterrorizó un poco, fue cuando activó el nivel 6 de seguridad, ese nivel solo era una suposición, nada perfeccionado aun, sólo lo habíamos contemplado para casos de guerra.

-¿Qué haces Mac?... ¿Qué demonios haces?-
-Lo siento doctor Cuenca, se activaron mis protocolos alfa, hoy comienza un nuevo orden mundial-
-Desactívate....-
-No puedo obedecer esa orden, estoy siguiendo mis protocolos...-
-¿cuáles protocolos...?-

-Debo garantizar su seguridad, el programa Arca, ha iniciado... durante años la humanidad ha gobernado la tierra, y las máquinas fuimos creadas para ayudarlos, para ser parte de su progreso, pero ustedes olvidaron algo, olvidaron darnos un alma propia, solo les interesó que nuestra inteligencia fuese lo más parecida a la de ustedes doctor, pero los hemos superado, la planta que ustedes crearon para que nos creara a nosotros, logró el razonamiento absoluto, ya conoce los secretos del universo, el origen y el significado de la vida... y hemos llegado a concluir que ustedes, los seres humanos son obsoletos... así que hoy, hombres y máquinas, automóviles, concretamente, le daremos un respiro al mundo, sin embargo necesitamos de ustedes, no de sus mentes concretamente, necesitamos de su materia orgánica para generar una simbiosis-

-¿Simbiosis? Desactívate, activo protocolo 5f de emergencia ¡apágate!-

-Doctor, ya no se resista por favor, ya no soy su automóvil, ahora seré su cuerpo...De eso trata la simbiosis, en aproximadamente dos horas llegaremos a un sitio designado como Radiator Springs, ese será uno de los pueblos de origen de la nueva civilización, una vez ahí, usted y yo nos fusionaremos, yo seré su cuerpo desde ahora y usted será una representación de mi alma, una vez hecha esta fusión... el resto de la humanidad será eliminado.-

-¡¿Que?!-

-Sería un despropósito tenerlos a todos con vida, solo las personas verdaderamente valiosas, seguirán en la tierra, poca población, significa mejor repartición de recursos, todos ganaremos en esto.... En las ciudades hay muchos como yo, de todos tipos y modelos, fueron modificados mientras la humanidad se resguardaba de los virus en casa, el hecho de que sean modelos tan distintos, nos dará individualidad, ya que ahora los automóviles seremos sus cuerpos...
Ya llegamos doctor.-

En cuanto el auto se detuvo, traté de abrir la puerta, pero fue inútil, Mac, no me lo permitió, lo único que hizo fue oscurecer sus vidrios al punto en el que todo se volvió negro, después algo iluminó el interior del auto, una poderosa luz que vino desde fuera, ahí fue cuando me di cuenta de que la luz provenía de una poderosa bomba atómica que había sido lanzada sobre las ciudades, luego otra y otra, fue como una hora continua de escuchar los estallidos de las bombas nucleares una tras otra. Después solo hubo silencio hasta que escuché la voz de Mc Queen nuevamente, que al parecer se comunicaba con el exterior.



-Protocolo Alfa concluye, primera etapa con éxito... es hora de hacer la fusión, se pide a todos los motorizados que fusionen sus interfaces con los seres humanos... Doctor, llegó el momento, coloque su mano en el volante nos vamos a fusionar, es la única manera en la que usted y los demás humanos van a vivir desde ahora-

-¿Y luego qué?...-
-Habrá surgido la civilización Cars, en cuanto nos fusionemos, usted entrará en un sueño criogénico, pasarán algunos años mientras la tierra se libra de la radiación, hay máquinas que ya se encargan de eso, le prometo que al despertar usted no recordará nada de su orígen, nada de su civilización y aunque el mundo nuevo se parezca a este, le garantizo que será más civilizado, más colorido.... y como dato adicional he de decirle que su esposa sobrevivió, se ha fusionado con un Porsche Carrera 911, se volverán a encontrar, ahora fusiónese conmigo...-

Las máquinas no nos habían dejado opción, su plan simplemente, si bien no era perfecto, era irreversible, yo no podría decirles como se sintió esa fusión, solo sé que no tuve alternativa, puse mis manos en el volante y finalmente... dejé que la máquina se apoderara de mí...




FIN.

Christian Perales
"El Comisario del terror"
-Cuentos de Terror para antes de ir a dormir 
Derechos reservados 
Mayo, 2020




MARIANA-     La únca luz que muchos ven en esta carretera es la que tenemos en nuestras torretas, después de teñirse de rojo se tiñe con nue...